GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

7.3.07

SE VA CANSANDO EL MAR (Rimbaud - Marzo - 2007)

Se va cansando el mar
terminando singladuras
de ola que, tierna y pura,
a la tierra va a entregarse
en espumas de hermosura,
ofrendando blanca albura,
en tenues destellos de sal.

Al otro lado del puente,
un verdinegro bancal,
donde reposan las barcas
dormidas en el arenal,
con sus velas arriadas;
las gruesas telas mojadas
en un charco residual.

El horizonte se aleja
teñido de plomo pulido.
De la forja roja del sol,
en mate acero batidos,
van asomando luceros
vagando como veleros
sobre la noche del mar.

En el malecón rocoso,
recostado en un carrejo,
enciende la pipa un viejo
en la temblorosa llama
de un cristalino fanal;
afanándose el marinero
en trenzar un nudo prieto.

Cumpliendo su ritual,
entre ululares de viento
va apareciendo, muy lento,
envuelto en sedosos velos
surgidos desde la niebla,
el pálido rostro de la luna
como un fantasma de hielo.

Los barcos echan las anclas
afirmando sus temblores
y serenando a Neptuno,
para comentar sus amores
antes de llamar a Morfeo
con un fraseo de brumas
de ron, guitarra y verseo.

Yo, que no suelo rezar,
quizá por engreimiento,
debiera también confesar
que, estas noches, siento,
en lo que llamamos alma,
impregnarme de la calma
de una paz Universal.

Rimbaud

27.2.07

CUENTOS CELESTES (Closinglisboa - febrero - 2007)

A medianoche, en el camino de mis sueños,
mi cielo se viste con nubes de cuentos.

Con ojos de hada y alas de libélula,
Peter Pan me lleva, en un vuelo mágico,
allende los mares, mientras Moby Dick,
con gran desparpajo, pregunta si he visto
al capitán Akab en su ballenero.

Alicia me llama a través del espejo, y
la Bruja Blanca busca a Lewis Carroll
para seducirlo y salir del armario.

Entre rascacielos, el héroe urbano,
dibuja telarañas para alcanzar Venus.

Allí me detengo. Me pinto de rimel
mis largas pestañas. Abro bien los ojos,
no sea que un príncipe en caballo blanco
pase por mi lado y quiera llevarme a otra Galaxia.

Pero Cenicienta me alerta del lobo,
de sus dientes largos y sus malos modos,
mientras Blanca nieves y sus Enanitos,
con sabiduría, me piden que escoja
a "El Principito"·

O, mejor aún, que bese a un sapito,
aunque lo mejor seria que amase
tiernamente, a un hombre corriente,
que con sus historias me hiciera rozar
el azul del cielo, el azul del mar.

Entorno a este sueño y medio dormida,
retiro los cercos de punzantes espinos;
por si en la alborada quiere aparecer
el hombre humano a quien pudiera querer.

Closinglisboa

26.2.07

OTRAS MUSICAS ( Closinglisboa)

Entre lo real e irreal, mis ojos se abren
a un lienzo verdemar, amarillo, rojo, gris,
donde pequeños pétalos van perfilando
anónimos músicos, que buscan, callejeando,
la confidencia celeste del sonido,
la vibración del tacto de una guitarra,
el volteo femenino de un contrabajo,
las cómplices miradas cruzadas,
el timbre de una voz que ríe como quien llora,
para grabarlo en mi corazón de piedra.

Todo es fruto de la nada cuando
escucho su melodía... y bailo.


Closinglisboa

EL JUEGO DE LOS MALDITOS ( Lone Star - Febrero - 2007)

Una vez más, en la farsa,
se quitaron las caretas.
Forma parte del engaño,
al final,... el descubrirse.

Cuando te saben presente;
y que deduzca tu mente
que, en esta nueva partida,
has vuelto a ser el juguete.

Todo está premeditado,
cuidadosamente calculado;
que la víctima, hasta ahora,
los anzuelos ha picado,

para regocijo y jolgorio,
de los que asisten al velatorio,
de otra confianza perdida;
o de la misma, repetida.

Gracias por vuestras nadas,
cómicos y farsantes ilustrados.
Vuestras mentiras y burlas,
una vez más, me han llegado.

Lástima de inteligencia,
tan burdamente empleada.
con el objetivo de ganar
la burda e inútil partida
(para vuestro regocijo),
a: "la persona engañada".

Como hay gente buena,
seguiréis el cruel sendero.
con sucias estratagemas.
Nunca faltarán incautos;
¡qué mérito tan rastrero!

Mas pensad que, hasta ahora,
nadie el último ha reído;
que hasta al mayor soberbio,
se le vuelven las maldades
contra sí; ... y habrá perdido.

¡Que la vida os pase cuenta!
por todo el mal inferido,
a personas que os creyeron,
que en vosotros confiaron
y a las que habéis destruido.

Lone Star.

24.2.07

HOY ES... TODAVÍA. (Closinglisboa - Febrero - 2007 )

Hoy, siempre es todavía,
aunque mi palabra
se tiña de melancolía
y tu presencia de silencio,
de ausencia de palabras.

Nada ha cambiado en mí.
Puedo atravesar el horizonte azul
en este cálido invierno,
dibujando garabatos en el cielo,
para llegar a nuestra tácita cita
con la sonrisa que te pertenece.

Sueño con los ojos abiertos
en mi ciudad invisible;
mejor aún, en un laberinto
donde, paseando de la mano,
sin que nos urja llegar al centro,
podamos hablar serenamente,
tan solo por el placer de hacerlo.

Por darle sentido al tiempo.

Closinglisboa

AMOR DE AGUA ( Closinglisboa . Febrero - 2007)

Navegan mis lágrimas, como pétalos,
en el río de mi amor,
dejando gotas de rocío en tu orilla,
e inundando la mía.

Apenas suena el paso del agua,
suave y silenciosa,
como un jirón de nube desprendida,
que se lleva tu amor

hasta el olvido.

Sueño que, un arrecife,

detenga la corriente,
que cese el oleaje,

que nazca una bahía,
que el agua sea fuego,
y que, el rapto del amor,
enlace nuestros cuerpos.

Así, el día y la noche pasan por mi piel,
dejando huellas no escritas de caricias anheladas.
Es, entonces, cuando soy duna que danza;
oleaje que gime, se evapora... y grito:


¡encadéname a tus besos!


Closinglisboa

21.2.07

SOBRE LA CONFIANZA (Closignlisboa- Febrero .2007)


Emergemos de un sueño
con los ojos llenos de lágrimas
que lavan las pupilas.

Entre las chiribitas de colores,
las alucinaciones de Kandinsky,
embadurnan y deforman la esencia
de cualquier movimiento, forma o palabra.

La emoción tensa los tendones
y el corazón emprende un galope.
Su latir rebota en las paredes,
se diluye en el eco y, en el espacio,
se escapa por el tiempo.

Así la confianza.
En un pulso, yo me abalanzo
y tú te arqueas. O viceversa.
Podemos quedar en unas falsas tablas
y, sin embargo, algo se ha perdido.

Llegué al templo de las vestales, expectante.
Quería entrar, pisar su planta hexagonal.
Situarme en cada uno de sus vértices para ver,
desde cada ángulo, cual era la perspectiva;
y esperaba que sus piedras me hablasen.

Fue imposible.
Un cerco de alambre rodeaba el edificio
cuya puerta estaba cerrada a cal y canto.
Salté la cerca.
Mi ojo se sentó en una estrecha ventana.

Dentro, sombras.
Crucé la Vía Apia
hasta Santa. Mª. la Maggiore.
Puse, sin dudar... mi mano
en la “Bocca de la Veritá”.

Me sonreí, por todas las mentiras.
Lloré ,porque la verdad, muchas veces,
se hunde en el lodo,
mientras la mentira
viaja a la velocidad de la luz.

Volví a sonreír:
mi mano seguía intacta.
Bajé a las catacumbas
pensando en la verdad y en sus signos.
Allí estaba una parte de esa novela:
“El Código Da Vinci”.
Los signos, la semiótica, Umberto Eco...

¿Importa la verdad?
En ese calidoscopio
que son las relaciones humanas,
donde conviven odios y amores,
sueños y realidades, cartones y piedras,
música y silencio, reflejos y tonos mates.

Me gusta sentir que la gente con la que me trato,
se mueve en un tejido de confianza.
Ayer puse un espino a mi alrededor
para que no me besaras con tu verdad.

Aún así, contradictoria como soy,
por un momento esperé ( de esperanza),
que la fuerza de la gravedad lo derribara.
Dibujaste una señal de prohibido
y no floreció la confianza...

Quizás llegue otra primavera...
Las termas de Caracalla
en noche estrellada con luna,
iluminadas en tonos naranja.
La bella Durmiente,
y bailarinas como hadas...

¡No pasa nada!.

Closinglisboa

MARIPOSAS IMPRESAS (Rimbaud - Febrero- 2007)

Tengo, en el jardín arreglado por la comunidad, un arbolado
irguiéndose, joven aún, sobre macizos de las flores no nacidas
en el verde azul de la naturaleza que aún permanece dormida,
mientras una atleta corre, rápida, por un sendero reservado.

Es esta mañana un bloque de gris metal, frío y un algo nublado,
me ha costado cruzar el semáforo, que acaba la calle en cuesta.
Con el permisivo verde, he activado mis pasos y tomado la cesta
con la que suelo ir, algunas veces, por encargo, al supermercado.

Está cerquita; y no lleva gran trabajo ir a aprovechar las ofertas,
que he podido ver en los papeles publicitarios que nos han dejado
en la estrecha repisa del mueble del portal, donde las han apilado
con sus exagerados colorines, posadas como impresas mariposas.

En esos bellos montones de papel, que cada día se tiran al cesto,
yo suelo rebuscar aquello que, de alguna forma, me interesa:
artículos de informática, herramientas, y cosas para la casa,
Veo los últimos modelos de televisión, electrónica, y todo esto.

Cada día, parecen haber llegado de nuevo al portal los Reyes Magos,
ofreciéndonos mil presentes, para nuestras generosas peticiones.
Y, con tal abundancia es que nos llenan, a veces , los buzones
con información llamativa de increíbles regalos, o engaños vagos.

No imagino lo que se vende, pero imagino todo lo que esto cuesta
En resumen, que nos estamos cargando los bosques, ya casi pelados
cortando madera para convertirla en montañas de papeles entintados
excitándonos al consumo feroz de aquello que tolere nuestra ingesta.

Me resulta curioso como esto se ha transformado tan drásticamente.
desde cuando, que yo recuerdo bien, íbamos a encontrar naturaleza,
para pasear, observar a los animales, y quitarnos dolores de cabeza,
Pero, ahora, la cosa está mucho más complicada, desgraciadamente.

Aquel bosque, antes tan bien dibujado por altos pinos y castaños,
ya no sirve de escenario feliz para el vuelo de adornadas mariposas
flotando sobre el aire puro del un incipiente verano, y en las flores
de las que parecían haber tomado, alegremente prestados, sus colores.

Hemos trastocado el hábitat de nuestros recuerdos más queridos,
transformando los senderos, en caminos para vehículos a motor.
Y, cuando menos, bicicletas, de las que hacen sudar al invasor
que florece como setas, de otros colores llamativos travestidos.

La hemos arrasado, quemado, arruinado y míseramente reducido
sin piedad, pensando que es solo un lugar curioso, para mal usarlo,
para nuestro disfrute, como si no estuviésemos obligados a cuidarlo
reduciéndolo, brutalmente, a montones de hierba y senderos de lodo.

Ya que vivimos en el mundo implacable del millón de papeles impresos,
después de haber transformado la vital madera en una pasta papelera,
me atrevo a pensar que no estará lejos el ingeniarse, de alguna manera
una estúpida idea que podría generar una magnifica fuente de ingresos.

Así que, sigamos talando bosques y estrujando la naturaleza sin medida,
llevando a imprimir en color nuestras agudas ocurrencias, en borbotones
de anuncios, saturar los buzones y acabar, como basura, en los camiones,
trastocando, alocadamente, lo que debiera ser un flujo natural de vida.

Podríamos, quizá pintar a los variados animales ,con publicitarios señuelos
porque no seria raro que una vaca sugiriera, sobre un fondo azul iluminado,
las bondades de un producto lácteo, leche o queso, muy bien pasteurizado.
Y algún pavo mocoso, llevara, porque sí, en la cola, un anuncio de pañuelos.

A más de esto, quizá, siguiendo el método de una resucitada inquisición
podríamos adornar la sonrosada y limpia piel de las piaras de cerdos
y, colocando sobre sus cabezas capirotes, a modo de disfraz de lerdos,
se aprovecharan para promocionar alguna renombrada clase de jamón.

Como sigan las cosas desarrollándose de este modo, yo denuncio que:
igual que se hace en el próspero mercado futbolista, puede estar a la vista
encontrar al gran toro negro y racial, con sus huevos, disfrazado de corista
y ver, al futuro, a las tímidas mariposas volar, exhibiendo algún anuncio.

Claro que, siguiendo nuestro generalizado y estúpido afán coleccionista,
podríamos acabar cazando mariposas para intercambiarlas con el vecino:
algún violáceo coleóptero, impreso con la llamativa marca de algún vino
por una mariposa amarilla, con anuncio de un jugo de limón oportunista.

Claro que estas cosas son ocurrencias que rayan más bien en el desatino
y no quisiera daros la impresión de que soy presa de un triste desvarío;
pero tengo que decir que, tal como van las cosas, resulta que no me fío.
Sujetos a la persecución impresa, os digo que esto no va por buen camino.


Rimbaud

SILENCIO (Potroviejo - Febrero - 2007)

Silencio en el tiempo,
el aire se me antoja lento;
un caballo relincha,
otro permanece atento.

Las ideas vuelan ligeras,
cortando mi cerebro entero,
como plumas de aves viajeras
afiladas cual duro acero.

Silencio en el tiempo,
sonríen unos labios
entre bruma y viento.


Potroviejo

17.2.07

HABLAR (Closignlisboa - Febrero - 2007)

Nunca es tiempo perdido hablar de amor,
dejar de escribir al viento, versos y secretos,
poner voz para tender puentes de palabras,
donde las huellas de aquellos sueños que fueron,
tomen cuerpo en un pálpito y añoren un mañana.

Jamás hubo camino más dulce
que descubrirme ante ti, aún despierta;
buscar la idea del amor para contarla,
dejar que su perfume me envuelva,
saber que una mirada tuya lee lo que callo.



Closignlisboa

SINFONÍA (Closinglisboa - Febrero - 2007)

Entre la contracción y la dilatación del poema,
mis dedos buscan el tacto de las palabras,
el pulso donde late la arteria del sentir;
percusión de tiempo y espacio: música.

La voz desnuda marca el ritmo. Silencio,
respiración sostenida, susurro monocorde,
vuelo suave suspendido en el aire
que acaricia el oído. El pulso se acelera,
desgarra la puntuación; nace la sinfonía.


Closinglisboa

16.2.07

CRÓNICA DE UNOS RECUERDOS (Closinglisboa-14 febrero-2007)




Hoy es el día de San Valentín, por lo tanto, debiera empezar con la imagen de un corazón esta crónica de unos diversos recuerdos. Así también, en nuestros viajes, caminamos entre signos vitales evidentes: árboles y piedras. Anclamos en puertos o iniciamos el descenso de un río. Luego deambulamos por calles y plazas; entramos en museos, nos demoramos, emocionados, ante ese o aquel cuadro. Pero... aunque nuestra pupila perciba ese: "todo”· realmente, cuando nos detenemos ante algo concreto, reposados y curiosamente inquisitivos, es cuando percibimos la ley universal de que las cosas son emanentes signos de otras previas y causales.

Los almendros en flor anuncian la primavera. Los atributos de un dios griego nos indican qué tipo de plegaria había que dirigirles para conseguir donarse de algunos de sus poderes; la firma de un cuadro prestigia, valora e identifica a su autor...

Hablar del mediterráneo es una metonimia. Amo al Mediterráneo casi como si fuese un hombre al que cada día le descubres poros nuevos, lunares, cicatrices, o nuevas formas de querer. En todos sus rincones encuentras al hombre, sus hechos y su memoria. Los signos de aquello que fue y en lo que el hombre los ha convertido.

El cambio constante y ese mundo indivisible que forma el entorno integrado con sus habitantes.

Recuerdo, ahora, súbitamente, un viaje Marrakech.

En la gran plaza “Djama”, todos éramos desconocidos, turistas incensados por el sahumerio infinito y aromático de los humos de las incontables cocinas ambulantes. Los aguadores, con vistosos trajes, beduinos; Subsaharianos con tatuajes tribales; músicos, turistas... y los intercambios de miradas, como líneas que unían a una persona con otra, dibujando triángulos, estrellas, encuentros estelares, seducciones astrales y abrazos terrenales.

Comprendes que tus actos son acción e imagen;... espejo que acrecienta el valor de las cosas, o las niega.

Tengo ante mis ojos una postal de Venecia... Pero requeriría contar otra historia, en cualquier otro momento.

Llegué a Corfú, tras cruzar Italia en tren. El viaje desde Bolonia a Brindisi me recordó, por las imágenes de sus pueblecillos, a la “España Negra”. Arribamos a la casa de los inmigrantes: “El Sevillano".

Las “tarantelas” estaban en el aire: La botella de “Chianti” - ese vino que todavía conserva el amargor de incurables nostalgias -, se pasaba de uno a otro, como en nuestro cálido país se pasa generosa y hermanadamente: “la bota”.

Las manos gesticulaban resaltando cada palabra, reforzando o haciendo comprensible su expresión: ¡Per la madonna! ...

Mi boca no perdía la sonrisa, ni mientras dormitaba – bien y escasamente, por cierto.

Amo a esa tierra... A Botticcelli; Adoro las plazas de Roma; el rugoso y verde cruce alpino de Los Dolomitas; el recoleto refugio intelectual de la Biblioteca de Sabattini; La húmeda basílica de San Marcos; la intensidad del sabor de los cafés “capuccino”; la pasta aliñada con cosas indescriptiblemente mezcladas en una jugosa pasta de “pane”.

Amo todas y cada una de las evidencias del Renacimiento... ¡Sí! De La Italia lo amo todo,... menos la cerámica “Capo di Monte” y la celestialmente terrenal “Piazza del Vaticano”.

En un aliscafo crucé el mar Jónico. Pequeños islotes verdosos, salpicaban las aguas turquesas, hasta llegar a Corfú, arribando al puerto de Kerkyra.

El dios Zeus se enamoró de Kerkyra; la persiguió y la hizo suya en esta isla. Cuando pisé tierra, yo me quedé boquiabierta. ¡La luz era esplendente! Aún hoy, cuando recuerdo el momento, mis ojos se llenan del recuerdo de aquella luz,... y el profundo olor a sal, proveniente de un mar azul ultramar, densificado por la historia.

Los mercados y las mujeres, semejantes a repetidas Irene Papas; el sirtaki, que en su danzar hizo que ascendiera al cielo. Las pequeñas tabernas, donde entraba hasta la cocina para escoger lo que deseaba comer: pimientos asados, berenjenas,... dolmades... (Como conoceréis, soy muy gastronómica).

Las manos de los pescadores zurciendo redes. Sus manos en mi cara mientras decían (mas o menos): " La dona espagnola, e la greca, una razza una fazza"*

*( La mujer española y la griega, una misma raza y una misma apariencia)

Retsina, Oreste, Parakalo, Epharisto... Y el rumor del mar y el viento, entre las estremecidas ramas de los olivos, a los que me abrazaba, cuando no los trataba de dibujar en mi cuaderno de notas.

Sueño con esos olivos,... Aún me veo inmersa en ellos. De aquellos lugares, salté al Peleponeso: Macedonia, Hidra, Creta...

Y, aunque Safo me acompañó,... y también Ulises; aunque Kavafis pusiera la letra y Lluis Llach la música; ... en ese viaje lo invisible se adueñó de mí, y aún me posee todavía.

Y espero que jamás pierda la guía de su deslumbrante luz.

Closinglisboa.

14.2.07

ANTICOLOR (Closinglisboa -Febrero - 2007)




En el oasis del anticolor
la cordura es ausencia: nada
donde la luz de una trasparencia
excita tus pupilas que buscan
la dimensión de infinitos puntos.
Tierna línea, sínfisis púbica
sin el sesgo de un sueño:
árbol cromático, amor infinito.


Closingnlisboa

ARRIBADA NOCTURNA ( Rimbaud - Febrero - 2007)



Ya he dejado el automóvil, con alivio
ahí, en la esquina de cotidiano delirio,
de donde debo quitarlo por la mañana
antes de que venga la estricta jovencita
que me pone esos multazos de martirio.

No sé si echarle, para procurarle calma,
algunos tejos, o quizá toda la tejabana.
O tal vez tenga que decirle algún piropo,
y halagarle con: ¡Estas guapa esta mañana!
o, al fin, tendré que sacudirla con un cirio.

¡ Mirad, que esto de viajar es una lata!
sobre todo si no me da ni una peseta,
aunque lo intente de todas las maneras.
El caso es que he subido la escalera,
cargado como un mulo con maletas.

Pero hay que asistir a convenciones
donde me citan, invitado, en ocasiones
y quedar como un dios en las reuniones.
en sitios donde acabas hasta los zarajos
de tener que hacer estúpidos trabajos.

En fin, me he abrazado a la nevera...
En ella había un par de plátanos amarillos
mas pasados que unos chinos con flequillo
un yogurt que caduca, justo, mañana...
y un trozo de quesito con membrillo.

De modo que he liado la manta a la cabeza
desenroscando la boina de la costumbre
he prendido en la estufa la eléctrica lumbre
y me he puesto a revolver en esta ventana
donde reviso vuestras cartas tan tempranas.

Me alegro de haberlas leído a tiempo
para que, como el yogurt no caduquen,
si las abro antes de que llegue la mañana.
Espero no haber dicho alguna tontería,
contestando, tan deprisa, a lo que había.

En esas, me asaltas tú, pidiendome poesía...
¡Caramba, chica, pues eso ya ni lo pensaba!
ni, puedes creerme, que hacerlo conseguiría
al menos, antes de descansar hasta mañana;
que ha sido harto agitada esta fugaz semana.

De modo que me he preparado luego un té,
dejando para más tarde la esperada alegría
de echarme sobre mi antropomórfica cama
a ver si consigo descansar un rato todavía,
antes de que despierte al grito de la mañana.

Puesto que aprecio tu alma clara y sencilla;
a media desnudez, te dedico estas letrillas
escritas entre cáscaras de plátano revenido
y ese medio yogurt que me falta todavía
por cenar, además del queso con membrillo.


Rimbaud.

DÍMELO HILANDO (Rimbaud - Febrero- 2007)


En esta soledad aburrida
en que me he refugiado,
escribo, como quien pone
en los dedos un recado
para enviar a una amiga.

Hace tiempo, demasiado,
que no exploro tu hermosura,
ni delineo el perfil de tu figura
ni percibo los aromas de tu piel,
o recibo caricias de tus manos.

No sé bien qué ha ocurrido,
desde aquel otro día pasado,
que fingimos estar alejados,
diciendo cosas en tono cruel,
y sin confiarnos demasiado.

No recuerdo ni cual era,
el motivo del simple enfado,
aunque ahora cierre los ojos,
que los tengo muy apretados,
para evitar deslumbrarme.

Yo tenía a mano un café,
tu, creo recordar, un té,
o alguna ligera infusión;
que beber té y confesarnos
siempre nos han purificado.

Es una aromática bebida,
aunque te pases montón,
mientras sea flor hervida,
no puedes acabar teniendo
una grave perturbación.

¿Cómo estas?- te pregunté -
Pues más bien, estoy dolida-
es lo que me contestaste-,
porque me tienen esclava
y muy mal correspondida.

Dime si, por una buena razón,
muchas veces, no gritarías,
diciendo algunas cosas que,

si bien sospecho, herirían
a alguien en el corazón.

No tengo ni pensamiento
de hacer cosas flagrantes,
pero ya me gustaría
conversar de sentimientos,
y no tener charlas vacías.

Pues mira, yo algunas veces
siento pasiones profundas
que me duelen en el cuerpo
y, mucho más, muy adentro,
que me hacen mucho daño.

Pero, no sé -ahora suspiro-.
Tengo el fuego en el cuerpo.
Ansío; (que aún estoy vivo)
y quisiera visitar el huerto
de algún paraíso perdido.

Sigo a mi deseo común
como a una presa, huida
entre bosques de palabras
a las que no veo sentido
pero debiera narrarlas.

Deprisa, las horas pasan
dejando rastros de malvas
en la espesura florida.
Ahora quiero que tu seas
la doncella sorprendida.

Cuando la princesa, pura,
aguarda que llegue el alba
ambicionando, impaciente,
el beso de algún valiente
lanzándose a la aventura.

Tendría que amar y decirlo;
quisiera besar a escondidas,
invitante y enardecido,
una tierna boca ofrecida,
de rojos labios dormidos.

Y, mientras está reposando,
a su lecho de hojas blancas,
yo me acercaré, sigiloso,
buscando su rostro hermoso
y devolverle la vida, gozando.

No sé si se despertaría
como la dama del cuento
sonriendo complacida
con un gesto ruboroso,
y dándome la bienvenida.

Porque, con emoción,
- a ti estando referida-,
silencioso, te he besado
sin ningún remordimiento,
en mi deseo apasionado.

Deja que vuele en tu espacio
como una ligera cometa
guiada por tensas cuerdas.
Y, cabrioleando, entre sueños
intentaré soñarte, despacio.


Rimbaud.

13.2.07

¿DONDE ESTÁ EL ALMA? (Potroviejo - Febrero - 2007 )

Entre el cielo y la tierra,
entre la furia y la calma,
sujeta al despertar y al sueño,
por ahí debe estar el alma.

Cuando un amigo te llama;
si sientes que alguien sufre;
cuando quieres y cuando amas;
entonces, está el alma.

Si el dolor te embarga;
si dejas caer una lágrima
o esbozas una sonrisa,
y se asoma el alma...

Si lo bello te conmueve
y lo horrible te alarma;
si el corazón te salta
cuando un niño muere;…
entonces, tu eres el alma.


Potroviejo

UN COMETA (Closinglisboa - Febrero - 2007)

Montada en la cola de un cometa,
la distancia entre los dos es infinita.
Se abre la oscuridad, se ve el abismo;
mas, pronto, descubro que maceras el sueño
dando forma al poema.

Con palabras que deshacen el hielo,
que rompen el silencio de los acantilados,
que convierten los cristales
que corren por mi cuerpo
en río de polvo de estrellas.

Sentimiento que arde;
fulgor y destello.
La distancia se acorta.

Te sé.

Te siento.

Closinglisboa

EL ALMA EN LOS DEDOS (Closinglisboa y Potroviejo- Febrero - 2007)

Pones el alma en los dedos
cuando escribes sin pensar,
agolpe de sentimiento,
lo que te hace soñar.

Pones la piel y la sangre
y te entregas sin mirar,
en cada letra, en cada frase,
hasta tu alma plasmar.

Y te sacas las entrañas
y las dejas de cristal,
transparentes como gotas
de tu sincera verdad.

Closinglisboa y potroviejo

AZUCAR (Potroviejo - Febrero - 2007 )

Este terrón de azúcar
amarga el café de mi mañana.
El viento extiende la lluvia
como la arena en la playa,
cubriendo el suelo que pisas,
cargando el aire que inhalas.

Entre sorbo y sorbo,
me calo las gafas
y miro por la ventana:
agua y más agua,
el cielo llora, como mi alma.

Plomizo y pesado, se arrastra
hacia donde le empuja el viento,
mientras descarga el peso
de sus nubes apretadas.

Me levanto; es una nueva mañana.
Con el regusto del café, abro la puerta,
salgo a la calle,
me subo el cuello de la chaqueta,
y camino por el asfalto húmedo
dejando atrás mis huellas.

potroviejo

6.2.07

GASTRONOMIA POÉTICA ( Closinglisboa - Febrero- 2007))

En la penumbra tersa de la noche,
mientras algunos miran las estrellas
o, buscan el espejismo de una amante,
tú me haces reír como una adolescente
que siente que su sangre se alborota
cuando una palabra trae otra y otra,
hilando una alegría que nos desborda.


Nos sentamos en el sillón de Hamlet
simulando, unos segundos, duda inquieta,
pero es aleteo de tímidas mariposas
que, entre risas, enseñan la ternura
que sentimos cuando jugamos a rimar
melón con jamón, o, queso y beso.


Entre risa y risa, me detengo
para que tu nombre vibre en mis labios,
y te digo que eres como el foie
que deseo cada noche en mi ensalada.
Y que, bajo la luz de la luna llena,
en mi plato caliente, se derrite.


Closinglisboa

4.2.07

IMPROVISACION IMPROVISADA ( Rimbaud - Enero - 2007)

No hablaré del cielo,
ni de la luna cercana,
ni de nieblas cercenadas,
ni de las tibias mañanas
en que apagaba luceros.

Mi amor estaba intacto;
mi deseo estaba entero.
Yo sentía su mirada
clavarse como el acero
en mi carne desgarrada.

La quise, tan enamorada...
La admiré de cuerpo entero.
No digáis que, en este verso,
no llego a ser tan sincero,
en mi sentir tan disperso.

Solo alguien sabe de esto:
que tengo mis afanes puestos
en una tierna amistad.
lo que digan, ¡qué más da!
serán, solo, simples palabras.

Pasadas a signos escritos,
un conjunto de patrañas
que no pueden reflejar,
y mucho menos explicar,
lo que roe mis entrañas.

La he querido desde siempre
y es mi compañera amable.
Alguien que es tan adorable
que me hace gozar la mañana
con un poco que me hable.

No sé lo que será de todo esto;
No puedo dejar de sentirlo.
de verdad, que estoy incierto
de que consigamos vivirlo
antes de que yo haya muerto.

Pero, demos al destino un dado
que hayan tocados los dedos
del azar, de un ignoto juego
para que arriesgue en el enredo
como se echa la leña al fuego.

Quizá me salga ese seis
que gane mi pobre partida
y el premio, sí lo sabéis
será conseguir tener
a esa persona querida.

La anhelo y la deseo
en mis brazos amorosos
cada noche, me desvelo,
y la paso en un anhelo,
suspirando su presencia.

No pretendo causar daño,
pero tengo la conciencia
de que lo hago muy mal,
y me puede mi ser animal
a quien come la impaciencia.

Pero quiero tenerla conmigo,
recuperar lo perdido
besarla, hacerla mía;
decirle que la he querido
como siempre la quería.

Ella es el argumento final,
el motivo de mi empeño,
y de toda mi inspiración.
Es la persona que quiero
que me acompañe en mi sueño.

Yo no quiero ser su dueño
Y aquí mismo lo declaro
con letras tan maquinales
que me da vergüenza leerlas
por ser tan impersonales.

Aunque sea tu compañero
Si quieres grito:¡Te quiero!
lo suscribo y lo confirmo
que se entere el mundo entero
si lo pides, suscribo y firmo.

Esta es noche de donaires
aunque aventar los aires
resulta un gesto extraño,
me despojo del sombrero
y lo arrojo a la tierra oscura.

Y si vos no me queréis,
en vez de hacerme cura
- como podréis bien suponer -,
que me encierren en un centro
donde traten la locura.

Rimbaud

EL BUZON ( Rimbaud - Febrero - 2007)

Quedamos, por primera vez, en una esquina,
junto a un buzón de correos, de hierro fundido.
Yo la esperaba, con el cuerpo frío y aterido
y a que pasaran los últimos hielos del invierno.

Ella era un recién descubierto corazón tierno
que llegaba sin saber lo que era un primer beso
La cité allí, con intención, tal vez por eso,
para estrenar la sonrisa de su boca tan ceñida,
con tensos labios reteniendo el curioso deseo.

Después, como siempre, dimos un gran paseo
antes de comprarnos la entrada para un cine.
El discreto retiro oscuro de una fila preferente
dio el primer calor al rumor de nuestra vida.

Y, como si habláramos con un dialogo silente
le di un beso, mojando la piel de su tibia frente
mientras su mano se acogía la mía, agitada
por el temblor de aquel lugar inclemente
donde los demás se besaban sin medida

Mas tarde, me confesó, estar arrepentida
consigo misma por haberme consentido
que mi boca hubiera abierto un pasadizo
entre sus labios, tan cerrados y prudentes.

Aquel fue el primer beso de mi vida
abrazado a una naturaleza ardiente.
Y hoy, cuando la beso, ya dormida
aún recuerdo aquella presencia inocente
que, a mi lado, lloraba estremecida.



Rimbaud

3.2.07

A UNA AMIGA (Potroviejo - Febrero - 2007)

Tu aire me levanta,
me aventa y separa
el grano del sentir
las horas, de la paja.

Aviva el fuego de vida,
de esa vida olvidada,
creando esperanza ardida
donde había penuria acelerada

Tu palabra me anima,
su música me embriaga,
me eleva hacia lo alto,
como a las velas la ostaga. *

Tu sonrisa me conmueve,
me alegra, me agrada el alma,
me abre una ventana en el pecho
por donde se escapa la saña.

Tu eres mi refugio
de esta vida que maltrata,
y tu simple estar conmigo
me reconcilia con el nuevo alba.


Potroviejo

*Nota del autor:
Ostaga - maroma , cabo o cable del cordaje para manejar, izar o arriar, la vela de un barco.

CREPÚSCULO MATUTINO (Estell - Febrero -2007)

Mágico crepúsculo matutino
que naces entre las sombras
oscuras de la noche,
deseo al despertar cada dia
trayendo luz y alegría al alba.

Mágico crepúsculo vespertino,
antesala de la noche,
eres refugio para mi ser
en los silencios y soledades.

Bella paleta para el pintor
proporcionas luz y color
cuando cada día pinta de color
el paisaje de su propia vida.

Eres crepúsculo furtivo,
a veces fuera de mi alcance,
cuando la neblina se apodera
de los espacios siderales.


Estell

VIVENCIAS ( Estell - Febrero - 2007)

Los desengaños deforman
destiñen sentimientos,
las alegrías de mi jardín
han perdido su aroma,
sus alrededores son un saldo
de viejas casas, grises y sin atractivo.

Así las hojas de mi árbol
van cayendo,
igual que en otoño, la lluvia
el sol y e viento
resbalan por su tronco
mientras, la vida, se retira
a lo mas intimo y recóndito.

El árbol no se muere;
el árbol... espera.

Estell

LUGARES COMUNES (Closinglisboa - Febrero- 2007)



Nuestro lugar común no tiene nombre;
es una guirnalda de sílabas lanzadas
desde el origen de todo.

Así, el devaneo de un sueño,
pone en los labios agua cristalina
que transforma la amarga sequía en vocablo ardiente;
punta de iceberg de ese otro lenguaje callado
que se esconde detrás de cada gesto,
y nos traslada a cualquier rincón del mundo.
Como esa imaginada librería de viejo,
donde perdernos entre montones de libros
para abrirlos al azar y vivir otras vidas;
comentar en un susurro este o aquel apunte,
mientras nuestros ojos se dicen que se quieren,
y nuestras manos pregonan, en la distancia,
que unas están ebrias de deseo por las otras.

Closignlisboa

1.2.07

¡QUE RABIA ME DA! (Rimbaud - Febrero - 2007)

¡Qué rabia me da!


Te muerdes los dedos de los pies
comenzando a devorarte por abajo,
a bocaditos de pez de boca inquieta,
que reclaman una gran capacidad
para recogerte sobre ti misma,
buscando dar, con cierta agitación,
una urgente dentellada a la esencia
de tu nívea carne, mojada y abierta.


Y mientras estás así, retorcida,
llevando a cabo tu auto consunción,
enredas tus propios cobertores
y apenas eres consciente, siquiera,
de que estás liada en una sabana
blanca, embrollada, vacía de ideas
que apenas puede cubrir tu desabrigo
en el blando nido de tus amores.


Tienes que dejar de besarte a ti misma;
abandonar esa antropofagia viciosa
de tragarte, sin sentido, penas agudas,
sorbiendo los humores compulsivos
de antiguas magulladuras lacerantes.
Ariadna del hoy, deslía el nudo de los hilos
que detienen y encarcelan movimientos y
deshazte de solitarias y yermas blancuras.


Desafíate a volar, ágil, sobre tus recuerdos
abandonados, fundidos con la yerba gris
donde ya se han embebido para nunca
formando, sin duda, fértil nutriente,
caldo nuevo, cultivo germinal de vida.
No vuelvas sobre la senda del olvido
ni busques huellas de pasos indolentes
sobre los caminos de barro endurecido.


Olvida el brillo de miradas ya tan lejanas
que llegan como la luz desde una estrella,
abriéndose un lugar en vacíos universales,
vibrando en la noche del hoy para mañana,
donde siempre guardamos los sentimientos.
Pasan, cerca de nosotros, cometas desgajados
del núcleo estelar, flameantes soles marchitos,
dejándonos rastros luminosos y brillantes.


Fuegos fatuos del artificio fiel de la memoria,
banalidades ilusorias, polvo último de luceros
que forman oscuros lechos de mares dormidos
en la profundidad ignota del vivir inconsciente.
Son, nuestros recuerdos, afiladas e hirientes
navajas que platean en las noches de duelo,
rasgando el velo sedoso de nuestra serenidad,
quebrando a gritos la paz preñada de olvidos.


Necesito verte surgir desde el turbio lago,
emergiendo del agua tu cuerpo de ondina.
Sirena, vestal, juglar, cantora oferente
de odas para antiguos y lascivos dioses.
Pasa la lengua por tus labios de flor reseca,
ensaliva de nuevo tu boca con placeres
y vuelve a sonreír en el espejo antiguo
que refleja imágenes de pasión ardiente.


Vuelve a tomar el calendario del zodíaco
y manda que el inquieto y veloz sagitario
lance una flecha envuelta con tu anhelo
a los signos fundidos de tus ascendientes,
a ese Olimpo habitado por extraños seres
que gobiernan astrológicamente el destino.
Ordénales que separen de ti esta premura
por descubrir cual es el sendero de tu cielo.

Detente a contemplar de frente el engaño
del oasis vibrante, tembloroso y figurado,
que llega hacia ti entre vapores de ensueño.
Hoy navegas sobre tu nave del desierto
quemándote la asfixia de tardes abrasantes,
Sí, ese paraíso dibujado en el azul, existe
en el trozo lejano de paisaje imaginado
en el que tu esencia libre no tiene dueño.


Esa es la realidad que te acomete ¿verdad?
Habitamos un espacio de frías ambigüedades
y, aunque vistamos de libertad la soledad,
en las noches de luna, aullamos de deseo
acariciando ambientes hoy vacíos y añorados.
Porque cada cual es un esclavo voluntario
de quien teje, con trama colorida, hechizos
formulados con débiles promesas de eternidad.


¡Qué rabia me da!


Rimbaud

28.1.07

UNA CARTA AL VIENTO (Potroviejo-Enero-2007)

Una noche, escribí una carta al viento
Con la esperanza de que en su vuelo
llegase a tu regazo con el texto entero
portando mis sueños y mi sentimiento

Esperé respuesta durante largo tiempo
no recibí nada, tan solo la espera
con el alma arrugada, de dolor plagada
llorando, deje el bacón donde la esperaba

Ya no espero nada

Potroviejo

VEO CAMINOS EN EL CIELO (Potroviejo - Enero - 2007)

Veo caminos en el cielo que me llevan a ti.
Leo señales en la tierra que conducen mis pasos.
Poco a poco me acerco al cruce de los senderos,
las distancias son iguales ninguno recorrí.

No existe forma de tomar atajos,
solo queda afrontar el recorrido,
con el pensamiento abstraído
y el cuerpo hecho andrajos

Caminando por la senda dudosa,
con la vista perdida en el pasado,
queriendo desprender el dolor abultado,
con el sedoso vuelo de una mariposa.

La luna me llama en la profundidad
de una noche de negrura oscura,
cargada de promesas de dulzura,
como premio a un viaje de habilidad.

Dioses del Olimpo tenebroso
proteged mi arriesgado viaje,
que no cometa ningún ultraje
y que llegue a mi destino amoroso.


Protroviejo

CREPUSCULO MATUTINO (Estell- Enero - 2007)

Mágico crepúsculo matutino,
que naces entre las sombras
oscuras de la noche.
Deseo al despertar cada día,
trayendo luz y alegría a alba.

Mágico crepúsculo vespertino,
antesala de la noche;
eres refugio para mi ser,
en los silencios y soledades.

Bella paleta que, al pintar,
proporcionas luz y calor
cuando, cada día, pinta de color
el paisaje de su propia vida.

Eres crepúsculo furtivo,
a veces fuera de mi alcance,
cuando la neblina se apodera
de los espacios siderales.


Estell

SEDIENTO DE TI (Potroviejo - Enero - 2007)

Dame la palabra de tu querer,
el gesto sutil que invita
a la fiesta infinita,
concierto de tu cuerpo, en el placer

Toma mi pensamiento abierto,
como arroyo de agua sediento,
llena su cauce,
desborda el sentimiento.

Dime en el susurro candente,
en el íntimo momento,
mientras escucho atento
un gemido ardiente.

Conversa en mudo
con gesto profundo.
No pares un instante
mientras el cuerpo aguante.

La fuerza de tus encantos…
sacian mi sed,
e invitan, a la vez,
a calmar los llantos.

Ahogados en la profundidad
de tu cuerpo abierto,
con ese apasionado gesto
que pide celeridad.

Se confunde los fluidos,
de nuestros cuerpos retorcidos,
entre pliegues y suspiros
de las pieles chispeantes.

Entreabres los labios
asomando la lengua,
degustando como mengua
el tono de tus enlabios.

Terminando ese momento,
lo dejamos,
pensando seguidamente
en comenzar otro tiempo.


Potroviejo

NOCHE DE AMORES (Potroviejo - Enero - 2007)

Estado habitual de noche de amores,
enredado entre las ramas y las flores
de tu cuerpo, de tu mente, de tu encanto,
abrazados al estribo de la luna,
coronados por las luces de su manto.

Entonamos, tiernamente, mil canciones,
de desgarro, de deseos y pasiones,
de locuras y de ideas enervadas,
compartidas con la cama y las almohadas.

Coro de sutiles arlequines,
que animan las pasiones incontroladas,
de amantes que, a penas como alevines,
se zambullen en aguas acaloradas.


Potroviejo

INSTANTE (2) (Potroviejo-enero-2007)

Todo pasa en un instante.
No hay futuro ni pasado,
solo presente.

Mi pasado me prepara
para hoy, que ya es pasado,
mi futuro está por verse,
mi presente… se va
a cada instante,
con la manecilla del reloj,
cambiante.

Y tengo la impresión
de estar perdiendo algo
en cada momento,
algo que se escapa,
que cambia.

De no poder sujetar ese tiempo,
no poder cambiar ese gesto,
o eliminar la palabra que dije,
o sacar la que quedó sin decir.

El instante es el vivir,
el pasado ya muerto,
el futuro por nacer.
Y perder la vida, antes de nacer,
es un entuerto difícil de resolver

Quiero vivir el presente,
aprovechar cada gota
y no perder la ocasiónde decir o de hacer.

ANHELO DEL ALMA (Potroviejo - enero - 2007)

Recuerdo de un futuro que me marca el alma,
cuando en los días cortos y las noches largas,
Tú y yo nos encontramos solos, cara a cara.

Esas horas de infinito espacio que, ingrávidas,
dejan nuestros cuerpos sueltos, sin pensamientos
que entorpezcan el instinto que nos empuja
a compartir esos momentos.

Son las horas ciertas, en las que soltamos
los fantasmas de pasiones y esperanzas,
de deseos y de ganas.

Ganas de desear nuestros cuerpos,
de beber con embeleso el néctar de las flores,
que nuestras pieles rezuman,
cuando unidas y fundidas se frotan
y notan, ese contacto eléctrico.

Cuando los músculos marcan un ritmo
asonante de atrás hacia delante,
o simplemente, cuando resbala la mano
recorriendo la espalda, contando cada vértebra

Cuando tus labios y mis labios
se buscan en la sombra,
de esa habitación en la que ronda
un perfume de desagravios

Noches de amor y pasiones,
en las que ambos nos bebemos,
revolcándonos por los rincones

Y ahora pensando…
no recuerdo nada, ...
porque el futuro no ha llegado.


Potroviejo

CANCION ( Potroviejo - Enero - 2007)

Realidad o ficción ¿donde está mi condición...
en abrazar tu cuerpo, o en soñar despierto?
Tú voz me dijo: ¡sueña y, tal vez, un día me abraces!
¿Qué más da, ... si al final…sea sueño o sea realidad,
se mezclan en una canción?

Tú pones la música, yo la letra
y el sentimiento lo ponemos los dos.
El ritmo lo marcan nuestros cuerpos
y el compás, el estado de semidiós.

Bailando en la locura,
con las sombras de la soflama,
de una sala oscura,
tú y yo sin jindama.

Abrazando nuestros etéreos seres,
al son que marca la melodía,
retorciendo nuestros quereres,
hasta que llegue el nuevo día.

Sueño de una noche de ajetreos,
mientras los duendes de la fortuna juegan
a barajar y repartir nuestros deseos.


Potroviejo

CONGOJA ( Potroviejo - enero - 2007)

Me acongoja el saber de tu estar,
el pensamiento que, como funámbulo,
guarda un equilibrio raro
entre el saber e imaginar

Me retienen tus palabras,
no por lo que dicen,…
sino por lo que callan
y por lo que puede que abran.

Pero, a pesar de ello,
quisiera dejarme abrir
por tu calido sentir,…
por tu destello.

Conjugar el verbo te quiero
y dejarme querer en canal,
como un pecado mortal
pegado a tu requiebro.

Si quieres pecar conmigo,
llama a mi puerta,
que siempre está abierta
y nunca habrá otro testigo.

Sino… apaga la palabra
y déjame seguir mi camino.
No me digas nada,
ya me guiará el destino.


Potroviejo

SOÑE (Potroviejo - enero 2007)

Soñé contigo en mi sueño,
soñé que dejaba mi cuerpo,
soñé que volaba en el tiempo,
soñé que llegaba a un encuentro.

Mi sueño llegaba a la aurora,
que las alondras anuncian al alba,
montado en una yegua cuatralba,
en un momento y sin demora.

En tus brazos yo caía
y en mis brazos te encontraba,
y mi alma siempre impía,
a tu alma la adoraba.

Acerca tu cuerpo al mío,
y no digas nada, candor,
siente latir mi corazón con brío,
cada latido, es un beso de amor.

Toma mi mano con la tuya,
siente el calor que en ella mora,
desgarra mi cogulla,
apriétala contra tu pecho que adora.

Y entre el sueño y la aurora,
dime amor mío…
¿Qué sientes ahora?

Potroviejo

MAR (Potroviejo - enero - 2007)

Escribir sobre el amor
no es igual que amar.
Lo primero, conlleva dolor,
lo segundo, tener y disfrutar.

Yo me quedo con lo segundo,
porque, aunque escriba, aquí está,
no hay nada tan profundo
como poder amar.

Potroviejo

COMO LA TIERRA SECA (Potroviejo -enero - 2007)

Como la tierra seca el agua espera,
que reverdezca los campos y ramas;
así te espero yo, con las mismas ganas,
para que mi cuerpo y mi alma te quieran.

Como el barco espera que la alta marea
anuncie su compleja singladura,
así te espero yo, desde la altura,
deseoso de tu viento que me orea

Cuando llegues a mi lado, amor;
cuando tenga en mi boca tu alma,
beberé de ti sin ningún temor.

Te abrazaré despacio con calma,,
arropándote con todo mi candor,
y haré tu vida fresca como palma.


Potroviejo

RENACER (Potroviejo - Enero - 2007)

Nace un nuevo día,
que el alba anuncia.
Con él, nace la esperanza
de mi nueva vida.

Nace un deseo ferviente
de continuar hacia delante,
dejando atrás los lastres
que el tiempo puso en mi frente.

Volar un nuevo viento
de aires distintos,
agudizar los instintos
y partir a sotavento.

Pisar otros lugares,
soltar mis amarres,
liberar el pensamiento
y beber nuevos néctares.

Me siento un alma nueva,
y espero un momento,
antes de dar el salto...
y comenzar de nuevo.


Potroviejo

TE ECHO EN FALTA (Potroviejo -Enero - 2007)

Echo en falta tus besos, tus caricias.
Tu olor… aire, tus palabras... brisa.
Tu boca, el sol , cuando suave me toca,
Compañía, esa mirada alegre,
y la sonrisa que me brindas cada día.

Echo en falta el río de tu vida;
esa energía… que fluye, que flota…
que embebe todo lo que toca;
y arrastra,... y contagia,... y emborracha
Dejando un sabor en el alma, a magia.

Te echo en falta.


Potroviejo

COMO AMO... (Potroviejo - Enero - 2007)

Siento pasiones atroces
que envuelven mi cuerpo.
Siento deseos salvajes
que desgarran mi pensamiento.

Cuando pienso, me desato,
bailo cuando me muevo,
y cuando amo… ¡hay cuando amo!,
entonces tiembla el tejido
y brilla el firmamento.

Y ese cuerpo que, trémulo,
comienza el movimiento,
se torna tenso y firme,
cálido e inquieto.

Abraza, envuelve, toma,
besa, aprieta, sujeta…
acogiendo con delicadeza,
en función de la respuesta.

Siento pasiones terribles
que rodean mi cuerpo.
Siento deseos brutales
que destruyen mi pensamiento.



Potroviejo

MAR REVUELTO (Potroviejo - Enero - 2007)

Mar revuelto, grandes olas,
mi barca, en él zozobra.
Dime, nube blanca,
¿dónde está la aurora?

Aires de tu alma,
pensamientos que sobran.
La estela de un recuerdo
allá en la memoria.

Desierto baldío de horas y horas.
A lo lejos, una estrella,
camino hacia ella.
El calor de la rosa llena mis venas


Potroviejo

RETRATO INTIMO (Potroviejo - Enero - 2007)

Manos de plata.
Labios de rosa.
Ojos de gata.

Te quiero… por que sí.
¿Que me importa tu figura,
ni tu cara, ni tu hechura,
si yo te amo a ti?

Tu no eres solo imagen,
eres alma y pensamiento,
sencilla y pura ternura
en un mar de espesura.

Como el marco a la ventana,
tu cuerpo, te adorna y da sustento;
pero la luz y el viento
entran, por el vano que enmarca
tu apostura.

Si te quiero, no es por tu cuerpo,
es por tu alma tan pura.



Potroviejo

25.1.07

PEREGRINO (Potroviejo - Enero - 2007)

Lluvia sobre el campo,
nubes cubriendo el cielo.
Un corazón que dice: ¡Te quiero!
Nostalgia en lo alto.

Sangrando por el camino,
luchando contra el agua y el viento,
se acerca un peregrino,
con gran dolor, y sin aliento

Por sombrero, un pesar,
por capa, una duda,
por cayado, la amargura.

En su sendero eterno solo busca,
en el llano o en el monte,
en el claro o en la espesura,
una respuesta a su locura,

Que, hirviente de amor,
al camino le arrastra
tras un sueño oculto,
tras un delirio que abrasa.

Mientras anda, se pregunta
¿Donde está la respuesta?
¿Donde la tranquilidad
que a mi caminar ponga fin?,

¿que la paz traiga a mi alma?
¿Donde está ese amor?
que a mi avanzar ponga meta
¿Donde la calma?


Potroviejo

RABIA (Potroviejo - Enero - 2007)

Una noche de estas,
hundido en la sombra,
pensaré en ti.

No quiero conocer tu razón,
ni comprender tu motivo,
ni escuchar el corazón.

No quiero volver a lo vivido,
solo quiero olvidar,
que, en un momento del tiempo,
me encontré contigo.


Potroviejo

MUSICA (Potroviejo - Enero - 2007)

Esa música se me clava en el corazón,
como una espina de rosa en la mano distraída;
y esa gota de sangre, roja, brillante y cristalina,
va marcando, en mi piel, un camino bermellón.

¿Cómo dejar de sangrar, con tanto dolor?
Quizá tu puedas suavizar la hemorragia
con un arte oculto, de extraña magia,
y acompañarme y darme calor.

Algunas veces, es más fuerte el cariño
que el dolor de la espina de una rosa
que, aunque bella y perfumada, es dolorosa
y, aunque hermosa, hiere igual al adulo y al niño.

Esa música se me clava en el corazón.
Sus notas van dejando mi alma dolorida
y la estancia, la habitación, me parece fría
y no encuentro ninguna razón.

Potroviejo

LUNA (Potroviejo - Enero - 2007)

De la noche, cielo negro,
sin gota de luz clara
y la luna, escondida,
me contempla con su cara.

Otra noche, otro día,
apoyada en su ventana,
va surgiendo por la esquina,
va asomando la mirada.

Y la noche ya no es negra,
que hay un rayo de luna clara,
que rasgando la negrura,
se hace sitio en mi almohada.

Cada noche que me asomo,
ella amplia su mirada
e ilumina el negro manto,
agrandando su luz clara.

Catorce noches saliendo,
hasta dar toda la cara;
catorce noches creciendo,
mostrándose hasta el alba.

Vencida por la noche,
la luna se va a la cama
y se esconde despacito,
en catorce noches claras.

Ya la luna se ha escondido;
ya no muestra su cara.
De la noche, cielo negro,
sin gota de luz clara.


Potroviejo

DIGAMOS LO QUE DIGAMOS (Rimbaud-Enero-2007)

Digamos, pues, que abocamos a un fin sin remedio.
Alguna vez tendrá que ser el último y final: ¡Adiós!
que precederá a nuestra postrera expiración letal,
ultimando, definitivamente, esta existencia fatal.

Tal vez repitamos en nuestra mente alguna canción
o, quizá, recordemos la seductora primera lección
de placer que nos diera una mujer, en su amparo;
o, tal vez, algún otro momento de feliz descaro.

Aunque, en ese punto, todo recordar resulta vano
no procurando un residuo de ilusión al ser humano.
Más valiosa que el oro nos resulta la aspiración vital
de continuar en este mundo y, a ser posible, tal cual.

Es probable que neguemos la presencia de un dios;
pero, morir, será siempre cosa, al menos, de dos.
El cuerpo tiene unido a sí mismo un verdugo brutal:
la conciencia de estar alcanzando siempre su final.

Al tener constante, entre cejas, la cruel premonición
de que no hay quien se libre de esa final destrucción,
empapados de temor, en un mítico soñar de Ícaro,
buscamos con ansiedad la luz trémula de un faro.

Escrutando signos que nos indique a donde vamos,
nuestras alas de cera se funden, mientras volamos
irremisiblemente arrebatados hacia el cegador Sol,
que ignoramos si será tibio cielo, o abrasador Seól.

Destino sancionado en un último juicio de la acción,
en que se haya concretado nuestra particular situación,
antes de la llegada de la esquelética y Parca señora,
que viene envuelta en las nieblas de la opaca aurora.

Frente a ella, nos sentimos ya todos como hermanos,
y, en triste solidaridad, extendemos nuestras manos.
Olvidando al momento censuras y cualquier otro mal
memoramos, con alabanzas, al desaparecido mortal.

Ahí se acaba cualquier posible sentimiento o emoción
de principio, sucediendo generación tras generación;
sin que la Naturaleza muestre, jamás, ningún reparo
a que el vivir condicione a abonar un precio tan caro.

Es curioso cómo se va templando nuestra variable pasión
que, cuando está pujante de energía, es total exaltación
y, en los momentos de tristeza, un medroso desamparo.
Por ello, de la deuda de vivir, pago mi cuota, resignado.

Rimbaud

A ALGUIEN ( Estell - enero - 2007)

Quien te cuenta que tiene un dedo herido,
y que ha florecido un pino.

Quien comparte una escalera oculta
de llantos sin motivos,
se queda más allá de los sueños
y toma, codo a codo, contigo,
la ola en un mar bravío...

Quien extiende los brazos
para darte cobijo,
camina a tu lado,
y duerme en tus zapatos.

Quien ve un rayo de sol
atravesando tus sombras,
se alegra por tus dichas
y llora en tus penas.

Ese... Ese no alguien...
ese es: ... tu amigo.

Estell.

24.1.07

SAN SILVESTRE (Rimbaud - Enero - 2007)

Amanece la ciudad
con el camisón de niebla
de una desnuda mañana.

La luz, embajadora del sol,
aparece, de rondón,
filtrada por la ventana.

El cuerpo, inquieto y cansado,
da una y cien vueltas más
sobre el calor de la cama.

Mis ojos están, ya, abiertos
antes de que vean nada,
escrutando la penumbra.

La mano tiende al vacío
su garra desconcertada,
tanteando, como siempre.

Al fin, encuentra su presa,
la esfera luminiscente
de ese medidor de noches.

Son las siete... ¡Sorprendente!
Hace tres horas, tan solo,
puse mi mente a dormir.

Y me levanto, tan torpe.
Y camino, vacilante,
somnoliento y murmurante.

El agua que corre.
Un cristal que choca.
La puerta que rechina.

Atravieso la cocina,
sin molestarme en usarla,
camino de la salida.

Estoy fuera de la casa
y la calle, a las ocho,
se me antoja muy vacía.

El coche parte, veloz,
en dirección al olvido.
Siete vueltas y una más.

Buscando dónde aparcar,
mientras saludo a un amigo.
¡Espera un poco! – le digo.

¡Feliz año... y un abrazo!
¡Eso mismo te deseo!...
¿En qué estaré yo pensando?

El reloj de un edificio
da nueve horas, resonando
el carillón del recuerdo.

Miro el reloj, a mi vez,
por ver si está adelantado,
justo, retrasado o destrozado.

¡Vaya, si que es curioso! ...
Marca las nueve y cinco.
Es un reloj despistado.

Voy, caminando sin rumbo,
con el gesto serio y crispado,
de un eterno preocupado.

El paso rápido, vivaz,
como siempre lo he tenido,
repicando en el asfalto.

Y... ¿qué hago ahora?
No lo sé.
Voy a tomarme un café.

Pienso en hacer un regalo.
No sé lo que compraría.
No es mi estilo ser Rey Mago.

Entro en la librería.
¿Desea algo el señor?
No. Solo quiero mirar.

¿Un autor determinado?
Yo se lo puedo mostrar...
¿Quizá sudamericano?

Benedetti... Benedetti ...
Le digo, por terminar.
Me ha ganado por la mano.

Al fondo, tercera hilera...
Si es que no llega, señor,
aquí tiene una escalera.

Y reviso los estantes
repletos de pensamientos,
memorias, historias y cuentos.

¿Algo de Márquez, quizá?...
¿”Cien años de Soledad”?
Son muchos años, lo siento.

¿Algo de Julio Cortazar?
¿”Rayuela”?... (Aquí era “Truquemé”,
el juego de mi niñez).

Tengo de nuevo, en las manos,
el libro que me prestaron
con un poema escondido.

Este, ya no es tan querido.
es una “Tregua” distinta;
solo huele a oscura tinta.

No al perfume de luna
que quedó profundo y suave
al rozarlo con la pluma.

Paso de un libro a otro,
leyendo, atento, el índice,
presentación y portada.

Los repaso de una vez
buscando con avidez,
y no me quedo con nada.

¿Qué es lo que leería?
¿Le gustará la novela?
¡Solo pienso en tonterías!...

Te has gastado la herencia
y aunque sea solo dinero,
me da cargo de conciencia.

Del insigne Mastropiero
(el disco de Les Luthiers),
multiplicadas por tres.

Salgo de la librería,
pero no he comprado nada.
(Eso ya me lo esperaba).

Tiene otro color, el día,
ya más claro y definido.
Todo mi cuerpo es latido.

Me consume la impaciencia
¡Dios!
¡Cómo me duele tu ausencia!...

Quisiera tener a mano,
láudano, romero y clavo
para curar esta herida.

En mi derredor, la vida
bulle cada vez más fuerte.
Siento la necesidad de verte.

Y me entretengo mirando,
así, sin tener nada que hacer,
hasta casi oscurecer.

¡Ultimo día del año!
¡Ultimo día! ...
Como un billete, de lotería.


Rimbaud

MATRÍCULA DE SAN SEBASTIÁN ( Rimbaud - Enero - 2007)

Luz de cal.
Nubes de gasa
densa, en gris amenaza.
El rumor, potente, de las olas,
cabelleras de coral del mar eterno,
imitaban los rumores del averno.

En la playa.
la arena gris
de viento inundada.
Chocaban piedras en la resaca;
nadaban sirenas, jugando entre espumas;
envolvía mi cuerpo, espesa, la bruma.

Charcos.
Espejos líquidos
que rompía, violento, a mi paso.
Yendo hacia el puerto, con premura,
para enfrentarme a un urgente desafío.
Angustiado, el corazón me latía, frío.

Allí,
a pie firme,
al aire me erguí retador,
lleno el ánimo de furor y violencia.
Tensé mi pecho, como un arquero
dispuesto a lanzar venablos fieros.

Nadie había.
Soledad de un ocaso
musitando silencios recogidos.
Un orar privado de anciano monje
que intentaba recordar que aún era hombre
citando, ritual, el nombre de tu nombre.

Así,
ronco, lo grité
con sonido de campana.
El mar se aplacó hasta el susurro
y las aguas se abrieron, como un cáliz
curvando, rendidas, su líquida cerviz.

El seno,
se volvió ánfora
de benditas aguas calmadas,
ofreciéndome el pacto de la paz
que tanto había buscado ansiosamente,
hasta arribar a este lugar, oferente.

¡Calla!
No lo digas...
No quiero que lo sepan.
Tu me entiendes muy bien, y es bastante;
porque el gritar de mi voz estremecida
hizo retemblar tu alma, sorprendida.


que fue hacia ti,
desde el abismo del tiempo.
Como cae en tierra firme la cometa,
o el rayo deslumbrador cuando te ciega,
encarnando, virginal, al dios que llega.

Mudos,
desmayados de dolor,
mis ojos regresaron de su viaje.
Volvieron mis labios a cerrar su puerta
conteniendo, con un rictus de cuchillo,
los espasmos de una risa de chiquillo.

Quebrado,
roto el misterio,
despacio, fui recogiendo el ara
que acogió el sacrificio de mi ansia.
Y, vacío de aquella fuerza desbordada,
el nivel de mi furor se quedó en nada.

Si, es cierto.
Frente al infinito todo,
escuchando, atentas, las gaviotas,
grité tu hermoso nombre a la distancia,
entre los ecos de una montaña de caracolas,
privado de conciencia, y estando a solas.

Rimbaud

AQUELLA ROSA ROJA (Potroviejo - Enero - 2007)

Aquella rosa roja,
parecía gris cerca de ti.
Aquel cielo azul,
parecía gris cerca de ti.
Aquel mar verde,
parecía gris cerca de ti

Y es que tú eres mi luz,
el color de mi vida,
el aroma de mi alma,
el agua de mi cuerpo.

Tu eres el motor de mi existencia,
el sueño de mis noches,
mi arrullo de vida,
la melodía de mi ritmo,
la palabra de mi boca.

Tu eres la razón …
por la que vivo.

Potroviejo

¿PORQUÉ? (Potroviejo - enero - 2007)

¿Porqué me dejaste colgado en una nube
con el espíritu encaramado en una cumbre
de esperanza , amor y pasión?

Te fuiste sin darme una explicación
Simplemente te marchaste diciendo:
¡Lo siento!
Como si todo ese tiempo, no contase,
como si nuestro amor solo fuese
un ensayo de función…

Y me partiste el corazón.

Sangrando me dejaste los deseos,
sangrando la memoria
ahogándome en la historia
de un amor desgarrado
que no puedo dejar por olvidado.

Con gran dolor, con todo el escozor
que una herida sazona,
que, ni se cura, ni se calma
y que, como un volcán, reclama
una grieta por donde soltar la presión.

Así es mi dolor que, como fuerza telúrica
me mueve, me levanta, me agita y me lanza,
sin que pueda hacer nada por evitar su control.


Potroviejo

QUISIERA ESCRIBIRTE UNA CANCION (Potroviejo - Enero 2007)

Quisiera escribirte una canción
para poner música en tu alma
y decirte, con mis palabras,
lo que te quiere mi corazón.

Quisiera escribirte una poesía
para poner verso en tu vida
y explicar, con su rima,
como te quiero y te quería.

Quisiera hablar con dulce voz,
susurrar a tu oído palabras de amor
para alegrarte con dulzor,
y segar tus dudas como una hoz.

Quisiera cuidarte y amarte,
como tu me cuidas,
y hacer de nuestro amor
un camino de pasión.

Pero mi torpeza me impide
hacer, lo que quisiera darte.
Soy torpe de oído, de palabra,
de voz… solo tengo mi cariño
para regalarte… un regalo sencillo:

…solo amor...


Potroviejo

DIME (Potroviejo - enero 2007)

Dime cómo te ha ido en tu camino,
si encontraste la felicidad,
si te acompañó la claridad,
si se portó bien contigo el destino.

Dime si el amor llamó a tu corazón,
si bebiste gotas de pasión,
si pudiste descansar ...
Dime, cariño mío

Potroviejo

ASÍ (Potroviejo - Enero - 2007)

Como un pequeño arroyo
que fluye de mis poros
y resbala por mi cuerpo,
siguiendo el cauce
que la gravedad marca,
así te siento yo.

Cual paloma mensajera
que al palomar vuelve
desde la distancia,
en un largo vuelo,
así te espero yo.

Como un poema
etéreo, de palabras
que llegan hasta el alma,
que seduce,
que te calma,
así te espero yo.


Potroviejo

STAND BY ME (Potroviejo - Enero - 2007)

¡Quédate conmigo!

Cuando la noche llega aquí
yY la tierra oscura está.
Cuando solo vemos el brillo de la luna ,
yo no tendré miedo
porque estarás esperando.

¡Quédate conmigo!

Si el cielo diese la vuelta y cayera.
Si la montaña se derrumbase al mar,
no lloraré
porque estarás esperando.

¡Quédate conmigo!


Potroviejo

RESISTIR (Potroviejo - Enero - 2007)

Añoro la brisa suave de tu pasar junto a mí,
tu cuerpo, con la gracia de ese movimiento
que para el tiempo, cuando te contoneas
graciosa y coqueta, con tu sonrisa de carmín.

Cuántas veces te vi, pasando junto a mí.
Cuántas veces cruzamos una mirada sin decir nada.
Cuántas veces soñé que algún día te diría
lo que tantas veces te quise decir.

Y cuando al final, armado de valor, me atreví,
tu ya sabías lo que te iba a decir.
Y dijiste que sí, que también tu querías
estar cerca de mí.

Y desde entonces compartimos el amor,
la sonrisa, la almohada, la cama y el tiempo de vivir.
El camino nos aguarda, ahora solo hay que resistir.


Potroviejo

DECIR (Potroviejo - Enero - 2007)

Cuando quiero decir: ¡te quiero!
no me salen las palabras,
mis silencios se alargan
mirando tu preciosa cara.

Cuando quiero decir: ¡te amo!
se me encoge el alma,
temblando con tu belleza
y esa sonrisa tan calma.

Cuando quiero decir: ¡te deseo!
el tiempo se para,
mi boca se encasquilla
y mi cerebro se salta.

Así que nunca digo
lo que quisiera decirte:
que tu eres mi amada,
que te quiero con locura,
que te amo con el alma,
que por ti, no sé que haría,
que mi alma solo vive
para adorar a la tuya,
que mi mente solo existe
para pensarla.

Pero tu nunca sabrás nada.


Potroviejo

CORAZON EL CALMA (Potroviejo-Enero-2007)

Cuando las horas pasan lentas,
haciendo del tiempo un camino largo.

Cuando el pensamiento se suspende,
en un mundo ingrávido que rota la contrario.

Cuando el aire se torna pesando y denso,
amarrándose a la garganta ahogando el alma.

En esos momentos, solo tú idea,
tu silueta, tu sonrisa…
dejan mi corazón en calma.


Potroviejo

A ESE LUGAR (Closinglisboa-Enero-2007)

No se llega por azar. Hay que ir.
Se sigue un angosto camino
que serpentea entre paredes secas
con incrustaciones fósiles de conchas,
flores de alcaparra y dulce olor a higuera.

El faro, erecto sobre el acantilado,
te avisa: ¡Has llegado! Roca lunar
con afiladas aristas: cristales de salitre;
tramontana y, en el horizonte,
el sol, bola de fuego que se aleja del cielo
buscando cobijo en el mar.

Unos días las olas están calmadas.
Otros, rompen entre espuma, arrasan la tierra,
vacían la razón de quienes moran allí,
dejando solo el sentimiento
y la libertad de soñar imposibles.

Allí te soñé y te sueño,
extraño desconocido, tan cercano.
Tu mirada en la mía; y olor a sal.
Mientras, tus dedos, con los mios,

juegan a las adivinanzas,
en plenitud de entrega
y a cielo abierto.

Desde ayer estoy en mi sagrado rincón.
Tu estás conmigo; casi en mi.

Closinglisboa

HOY, COMO SIEMPRE ( Estell - Enero- 2007)

Hoy, como siempre, abro la ventana mágica.

Hoy, como siempre, no estás aquí.

Hoy, como siempre, te siento cerca.

Como el aire que respiro.

Como la brisa que acaricia.

Como tu pensamiento

que, envuelto en una nube, te acerca a mí.

Hoy, como siempre, ya es media noche

y el tic... tac... del tiempo, me lleva a ti.

¡Feliz descanso... y alegre amanecer!


Estell.

23.1.07

PALABRA DE HONOR (Rimbaud - Enero - 2007)



No me atrevería a contarte, y por este frío medio, mejor nunca,
y, menos aún, teniendo por medio estas inabarcables distancias
donde cualquier intención de acercamiento es muy insuficiente;
relación de los veniales pecados de los que, por ti, soy penitente.
De modo que todavía me gustaría perseveraras en la ignorancia;
un desconocimiento privado y reciproco que tu confianza trunca.

Pero, claro es que, cuando otros piensan en ti, los oídos zumban
provocando curiosidad sensata, una regla de natural observancia.
No obstante, de tu sano espíritu yo pretendo la dádiva clemente
de que sostengas tu pensamiento en una suave actitud paciente,
aunque sea imposible que el mutuo interés no proteja su latencia
con breves coloquios y cavilaciones, que nuestra intención apunta.

Tienes razón al comentar que hay algo intuido que nos conjunta
y, aunque intentemos renunciar a ello, con fingida vehemencia,
el ánimo empuja a decidir caminar, e ir tirando hacia adelante,
porque la idea de que nos ocupamos está en la mente, constante,
como un sonoro anuncio publicitario de cautivadora sugerencia
que, aunque se pretenda ignorar, es una música interior y oculta.

Una elevada amistad no es un secreto que a los demás incumba.
A buen fin, debiera promoverse más, con emoción y persistencia
y, al cabo, nuestro humano corazón resulta el pequeño confidente
que, con ingenuidad vital, se emociona con un latir de adolescente
en el temblor aventurado de averiguar de otras flores la fragancia,
y ambiciona escuchar extasiadas voces de amor, en la penumbra.

Naturalmente, todo esto, en verdad, no es para volverse tarumba,
porque cada cual ya se ha venido a acostumbrar a la abstinencia,
y teniendo en cuenta que, por naturaleza, se ha vivido bastante,
los temas de la humana pasión no constituyen demanda urgente.
Por ello, en lógica está plantear la situación con cierta elegancia
buscando anímicas claridades, con preferencia a turbias sombras.

No obstante, a efecto de celebrar la amistad, habrá una alfombra
rojo carmesí, hasta las puertas de un lugar, de discreta prestancia,
donde deseo que tu presencia sea habitual y hospedada residente,
en tanto a tu familiar vivir y a tu costumbre no sea inconveniente
habida cuenta que al pálpito del sentir pondremos justa cadencia
como cualquiera persona de bien pensar y obrar, eso acostumbra.

Si, por azar del vivir y suceder, la luz de otro fuego te deslumbra
y otra dádiva de abrasadora pasión te abrazara en su abundancia,
me mantendré alejado de tu presencia, considerándome consciente
que del dolor a renunciar por amor, hay que aceptar ser sufriente
no tomándose a mal ganar o perder, en una adversa circunstancia.
Es el juego oscilante, rítmico, sinuoso, sutil y natural de la hembra.

De la danza de hechos previsibles, estos son los sones de una zambra
aprendida a trenzar, no digo que con habilidad, pero sí con solvencia,
y con lo mejor de mi sentido común, procuraré cumplir consecuente,
sin dejarme abatir, ni sumirme en penas por un desengaño inclemente.
Que, para romper en llanto, ya la historia nos dio hechos de relevancia
cuando Boabdil, vencido por una mujer, cedió, llorando su Alhambra.


Rimbaud.

QUISIERA (Potroviejo - Enero - 2007)

Quisiera saber escribir una poesía de verdad,
en la que poder contar algunas cosas que siento;
en la que expresar las curvas de mi pensamiento
empleando el verbo, ágil y ligero, con sinceridad.

Pero no resulta fácil ser un poeta
y, aunque uno tenga mucho sentimiento,...
para enderezar estas torpes líneas
la esgrima de la pluma requiere conocimiento.

Al final, en el intento,
se dejan ideas burdas y confusas,
con escasa estética y mal parlamento
que ,sin duda, no se puede achacar a las musas.


Potroviejo

LA VIDA (Potroviejo - Enero - 2007)

La vida fue pasando, año tras año,
dejando un reguero de recuerdos
que construyeron el camino desde antaño.
El recorrido que me fue forjando.

Unas veces alegres y otras, sufriendo tanto.
La persona que soy, hoy en día,
se la debo a aquellos años
que, me gusten o no, fueron mis años.

Conocí otras gentes y otros prados.
Coincidí con ellos en el tiempo y en el espacio.
De cada uno, aprendí alguna cosa,
unas veces horrible, otras hermosa.

Y, seleccionando, llegué a ser quien soy,...
que no sé, si soy algo:
un cúmulo de experiencias y resabios.
Lo que la vida,… nos va enseñando.

Potroviejo

BAJO LA FRIA LUZ (Potroviejo - Enero - 2007)

Bajo la fría luz de la luna llena,
siento tus cálidas manos sobre mi espalda,
cómo suben, lentamente, hasta estremecer mi alma,
tus húmedos labios, rozando mi cara.

Bajo la fría luz de la luna llena,
noto tu cuerpo junto al mío,
el suave contacto, tan suyo
y tu pelo, sobre mi hombro extendido.

Bajo la fría luz de la luna llena,
me abrazas dulcemente, despacio,
me envuelves en tu regazo,
me cantas con tu voz de sirena.

Bajo la fría luz de la luna llena,
me siento bien estando junto a ti;
porque esa luz se vuelve calida plata,
amándote así, …bajo esa luz que a ti me ata.

Potroviejo

AMORES (Potroviejo - Enero - 2007)

Amores calientes.
Amores cercanos.
Amores latentes.
Amores ardientes.

Amor de amor fuerte.
Amor de lucha constante.
Amor de locura.
Amor con vocal y consonante.

Amor de sufrimiento.
Amor de pasión.
Amor de encuentro.
Amor sin tormento.

Ese amor quiero yo
compartir contigo,
en una vida larga
y en cada momento.

Amar es no tener que decir lo siento.

Potroviejo

LA GATA (Potroviejo - Enero - 2007)

La gata entra en la casa;
con su leve ronroneo se acerca a mi lado;
tumbada, me mira con sus ojos de brasa
y, lentamente, se acicala su capilar prado.

Después se levanta,
eleva la cola y arquea el espinazo.
Mi mano pasa sobre su lomo abombado,
hasta la punta del rabo.

Indiferente y tranquila,
se aleja de mí.
Quizá, en otro momento,
me conceda el favor
de estar a mi lado.


Potroviejo

ANDO (Potroviejo - Enero - 2007)

Ando perdido en ese camino
de vida de azares, que no va conmigo;
del sueño esquivo que la cita trunca;
del acontecer macabro al que juega el destino.

Laberinto de pasiones, deseos o ilusiones,
que la vida baraja, sin contemplaciones.
Rutas cortadas que no llevan a parte alguna
paseando al niño que siempre está en la cuna

Futuros pensados cuya imagen distorsionan
los espejos deformados de la vivencia humana,
con ojos saltones y visión poco sana

Encontrar quiero el recto sendero
que mis pasos lleve a lugar deseado:
descansar en su sombra, sabiéndome amado.

Potroviejo

22.1.07

LA FOTO (Rimbaud - Enero - 2007)

Me enseñas, quizá divertida, un templo remoto
donde hoy, por primera vez, puedo contemplar
el rústico altar de piedra de un recóndito lugar
que, en otro tiempo, tal vez sufrió el maremoto
de unas olas empujadas por la fuerza de la brisa,
que no parece ahora poderte siquiera despeinar
el cabello sedoso que enmarca tu amplia sonrisa.

Lejos, la costa verde gris, es severo y rígido coto
que impone inviolables límites a ese quieto mar,
aunque no logre poner frontera a tu lejano mirar
que, de tan sereno, se asemeja a un rezar devoto
en un monacal templo de piedra, hecho deprisa.
Un ara de arcaicos sacrificios, donde solían orar
sacerdotisas, augures, vestales, sibilas y pitonisas.

En la imagen, parece que hubieras hecho un voto
sincero de conseguir, por siempre jamás, olvidar
lo que, cruelmente, la difícil vida te quiso revelar,
enclaustrándolo tu memoria en un rincón ignoto.
Hastiada, tu ansia anímica es reposar donde divisas,
tal vez lejano, el horizonte lineal y llano del amar,
reír, gozar, pensar, escribir y conversar sin prisa.

Ya no es preciso discutir, ni armar ningún alboroto,
convirtiendo en campo de batalla lo que era hogar.
Comprendo que nunca se consigue dejar de añorar
lo que vas transformando en ausencia, poco a poco.
El pájaro sutil de la mente, tiende a cosas concisas;
así que no me sorprende verte, al claro sol, meditar
el azar de tu destino, en la postura sagrada del loto.

Rimbaud

QUIERO SER (Potroviejo - Enero - 2007)

Quiero ser voz
en el desierto de tu amor.
Viento veloz
en la calma de tu pecho.
Tormenta feroz
en el anhelo de tu deseo.
Manantial precoz
en la sed de tu pasión
Quiero ser tú.
Quiero ser yo.


Potroviejo

AMORES NUEVOS (Potroviejo- Enero- 2007)

Besos, achuchones, caricias, lametones;
preámbulo de amores, que preparan
los cuerpos y las mentes reparan
de lo incierto de algunas acciones.

Pasos exigidos, sin pedirlos,
de nuevos enlaces desconocidos,
ensayo de reacciones y de gustos,
avance de amores aguerridos.

Temblores de cuerpos que juntos
bailan, vibrado al unísono;
entregados por completo a sus asuntos.

Amores lentos, de noches largas.
Amores bellos de pasiones incontroladas.
Amores de eternas horas deseadas.


Potroviejo

NO ESPERO (Potroviejo-Enero-2007)

Una noche ,escribí una carta al viento,
con la esperanza de que, en su vuelo,
llegase a tu regazo con el texto entero,
portando mis sueños y mi sentimiento.

Esperé respuesta durante largo tiempo.
No recibí nada, tan solo la espera,
con el alma arrugada, de dolor plagada,
llorando, dejé el bacón donde la esperaba.

Ya no espero nada.

DISTANCIA ROTA ( Potroviejo - Enero - 2007)

Distancia rota por ecos cercanos,
que en mi oído brotan cual canciones,
palabras unas, risas las otras,
hablan de amantes y de amores.

Calor de cuerpos que encienden pasiones,
caricia de manos que buscan su tacto,
locura de encuentro del lugar exacto,
fiesta grandiosa de duendes danzones.

Silencio lejano, que envuelve mi seso,
promesa de besos y besos y besos,
carnaval de pasiones, lujurias y embelesos.

Cercanía que brota, cual bello jacinto,
de tierra fértil preñada de encantos,
siguiendo la línea que marca el instinto.


Potroviejo

TEMOR (Potroviejo - Enero 2007)

Sedas acarician las naves de tu flota,
sedas teñidas de negro, por ese mar rotas,
sedas de la india o de tierras otras,
sedas prendidas de mástiles y gaviotas.

Truenos que rompen el silencio profundo,
truenos que conmueven el corazón y el mundo,
truenos estridentes de sonido rotundo,
truenos que proceden de lejano submundo.

Luces que iluminan en breve el paisaje,
luces que arden quemando el follaje,
luces que quedan, cual breve homenaje.

Calor en los corazones de puro aliento,
temor en las almas que buscan asiento,
esperanza lejana que pase el tormento.



Potroviejo

CAMINO (Potroviejo - Enero - 2007)

Veo caminos en el cielo que me llevan a ti.
Leo señales en la tierra que conducen mis pasos.
Poco a poco me acerco al cruce de los senderos,
las distancias son iguales, ... y ninguno recorrí.

No existe forma de tomar atajos;
solo queda afrontar el recorrido,
con el pensamiento abstraído
y el cuerpo hecho andrajos.

Caminando por la senda dudosa,
con la vista perdida en el pasado,
queriendo desprender el dolor abultado,
con el sedoso vuelo de una mariposa.

La luna me llama en la profundidad
de una noche de negrura oscura,
cargada de promesas de dulzura,
como premio a un viaje de habilidad.

Dioses del Olimpo tenebroso
proteged mi arriesgado viaje,
que no cometa ningún ultraje
y que llegue a mi destino amoroso.


Potroviejo

TE (Potroviejo - Enero - 2007)

Te tengo en la yema de mis dedos,
en el borde del pensamiento,
al comienzo de todos mis credos,
como luz principio de un momento.

Te llevo en mi alma inquieta,
prendida al sueño y al despertar,
con una sonrisa discreta,
como suspiro del viento al soplar
.

Potroviejo

20.1.07

VOLANDO (Potroviejo - Enero - 2007)

Allá arriba, entre las nubes de fuego,
donde solo se oye el viento,
así estábamos, tu y yo,
en ese atardecer de Enero.

Volando como aves del cielo,
mirando el paisaje,
viendo el mundo abajo,
disfrutando del viaje.

Sin problemas ni ataduras,
del mundo mortal,
que a nuestros pies, desde las alturas,
pasaba distante, con sus calenturas.

Tu y yo, allí solos,
dueños de subir o bajar,
si nos apetece, también de girar,
con nuestra vida y sin la de todos.

Y llegado el momento,
después de disfrutar,
nos dispusimos a aterrizar
el ultraligero, en la pista de vuelo.

Repetiremos otro día, sin miedo,
en el que nuevamente queramos
volar y transportarnos,
o simplemente, que te lleve al cielo.


Potroviejo

ESCRIBIR (Potroviejo - Enero - 2007)


Ahora soy tú. Me visto de noche,
cambio el chip de mi vida partida
y comienzo a escribir como cada día.

Una de amor… no, mejor de desesperación.
Me imagino el personaje,
me pongo su traje,
y su vida vivo, no sé porque razón.

Y escribo… escribo
A la sala vuelco lo que de mi personaje
voy aprendiendo, metido en su traje
siguiendo con él, su mismo viaje.

Vosotros… amigos sin forma,
leéis lo escrito y unas veces, por no sé qué,
y otras por deferencia, brindáis una rosa,
una estrella, un aplauso u otra cosa.

Noche tras noche, se repite el ritual
y, como en un baile silencioso,
si no entra algún alborotador ambiental,
la rueda gira y compartimos hasta lo más curioso.

Y lo más curioso es quien escribe;
no se sabe si es un nick, o es otro,
un personaje desconocido sin rostro,
que con su personaje convive

Y yo respiro, porque nadie sabe
si mi verso, o el tuyo, es de aire,
de sentimiento cierto, o simplemente
interpreta una canción muda
que encubre, disfraza, una farsa
o por el contrario, el corazón desnuda.
Potroviejo

DAME (Potroviejo- Enero - 2007)

Dame de beber de tus labios,
de comer de tu cuerpo,
de respirar de tu aliento.

Alimenta este amor que me quema,
mi deseo desbordado,
el pensamiento que atormenta,
la pasión que a ti me eleva.

Vierte un alo de esperanza
en mi vaso roto,
déjame que sueñe en corto
lo que de ti me trae la añoranza.

Y si a mi ruego no contestas luego,
déjame irme despacio…
porque yo sin tu amor muero.

Potroviejo

A CLARISSA (potroviejo - Enero 2007)

Noche negra y silenciosa
placida, armoniosa
con olor a jazmín

Noche serena, tranquila
con luna divina
en mitad del jardín.

Noche de luceros
que adornan tu bata
con ojos de gata.

y en mitad de tu bata
azabache y plata


Potroviejo

EL CUERPO Y EL ALMA ( Potroviejo-Enero-2007)

El cuerpo avanza en su carrera irrefrenable
hacia su destino, su decadencia, su final.
El alma casi nunca le alcanza.

Ella crece con el tiempo, se hace más sabia
y, en su sabiduría, llega a entender
que, aunque su caja de cristal,, se rompa un día,
antes su mayor plenitud ha de tener.

Y añora un envoltorio más fuerte,
que el tiempo no dañe tanto,
que mantenga el cuerpo a su lado.
Porque el tiempo… el tiempo es su aliado.


Potroviejo

POESIA (Potroviejo - Enero - 2007 )





Dicen que la poesía es una forma de expresión,
una manera de transmitir un pensamiento,
la forma de intentar compartir un sentimiento,
de mostrar, una alegría, un desamor, un dolor.

Descargar en otros lo que llevamos dentro,
sin que nos vean la cara, sin que vean el llanto,
la risa o el desencanto.

Como tirar una botella al agua,
sin saber donde le llevará la corriente,
quién leerá el mensaje, quién abrirá la carta.

Buscar la comprensión de aquello que sentimos,
compartir con algún fantasma lo que vivimos
y no pudimos o quisimos decir a la cara.

Pero más que una forma de expresión,
me parece que es una extensión del alma;
la forma de unión, entre el sentimiento y el mundo;
dejar en un papel algo profundo que invade el corazón,
y que una fuerza extraña, aparentemente sin razón,
te hace grabar en un soporte.

Pensamiento o creación, realidad o ficción,
diga lo que diga, escriba quien escriba,
es de agradecer cuando un poeta,
aun con dudosa rima y métrica,
con furia, pasión, tormenta o calma
se atreve a desnudar su alma.
Potroviejo

INSTANTE (Potroviejo - Enero 2007 )




Durante un rato, durante solo un instante,
me quedo conmigo mismo, sin mirar hacia delante,
paro el tiempo en mi mundo, en mi nube delirante
y me aíslo, me abstraigo, en un sueño distante.

Recorro las circunvoluciones de mi cerebro,
detrás de un recuerdo de emociones,
sin parar en las estaciones
que el tiempo marcó en mi memoria.

Detrás de esas sensaciones que grabaron mi propia historia,
intentando recuperar un pedacito, de aquellos momentos
que, en el pasar de los años, dejaron otros tiempos,
encontrar aromas, paisajes y personas que le dieron gloria.

Recuerdos del pasado, sueños de hoy en día,
fantasmas que deambulan en la mente ansiosa,
portadores de una imagen triste, o quizá graciosa;
eso que atrae cuando llega la melancolía.

Solo un instante, déjame refugiarme en mi añoranza,
revivir aquello que un día fui, o pude ser;
aquello que viví, o pude ver;
y perdona mi osadía por abusar de tu confianza.
Potroviejo

19.1.07

DICEN ( Estell. 18.Enero.2007)



Dicen que las palabras
se las lleva el viento.

Puede que sea cierto.
El vendaval que las arrastra
lleva trozos de corazón abierto.

Caerán estrellas del cielo
que serán bálsamo de amor
para tu corazón herido.

Y dos palabras, como luceros,
del firmamento han caído
para decirte: “Te quiero”.

Iluminando mi sueño;
acompañando suspiros.



Estell.

CRISOL ( Potroviejo 18.Enero.2007)

Volcán, espíritu del fuego,
crisol de la montaña,
donde se forja el acero
del amor verdadero,
que nunca engaña.

Pasión desatada
de cariñoso sincero.
Confidencias, secretos…
y el mundo entero.

Me entrego y te entrego.


Potroviejo

APRENDI (Potroviejo 18.Enero.2007)

Aprendí a recoger los jirones de mi alma;
a hilar mis lágrimas en hilos de plata,
con el sereno apoyo de tus palabras.

Aprendí a tejer una nueva camisa blanca;
a vestirme con ella, cada mañana,
ayudado por el sentir de tu alma.

Aprendí, otra vez, a abrir la vieja ventana;
a respirar el aire fresco que trae el alba,
con la sonrisa de tu alegre cara.

Aprendí a temblar, cuando se ama;
a sentir tu cuerpo, tu pálpito, tú calma.
Aprendí… que, ahora, eres tú mi amada.


Potroviejo

17.1.07

LA PIEDRA NEGRA (Rimbaud - 17- Enero-2007)

I

Los árboles cernían, sobre la muchacha, las filamentosas sombras de sus agujas cimeras. El viento del Norte, aún templado, ponía coloretes en sus mejillas y en sus ojos un rastro de lágrimas inevitables. Pero no quería desanimarse, así que empezó a cantar una vieja canción aprendida de su madre. Y, según su voz se iba animando, así se alegraban sus pasos y, según crecía la fuerza de su voz, así también, crecía su ánimo, hasta colmar todo su espíritu.

A cada instante, se encontraba más alegre y decidida, y daba grandes pasos de baile y pequeños y atrevidos saltos, girando sobre sí misma, aireando el liviano tejido de su falda, abandonada a mareantes remolinos de colores. Toda ella era una peonza de felicidad que giraba y giraba hasta perder la conciencia y también el frágil sentido del equilibrio.

En uno de esos giros, en el último de sus saltos, tropezó con una raíz que sobresalía mucho de la tierra... y cayó redonda, girando aún a un suelo alfombrado por yerbajos. Reía aún, desconcertada y sorprendida, alegre y despreocupada, en el aturdido girar en su incesante baile.

Se abrazó a la tierra besando su humedad verdosa y tomó un puñado de oscuro barro, ensuciándose las manos para, después, lanzarlo al viento, esparciéndolo y desperdigándolo como una ofrenda a los dioses del bosque. Luego se dejó caer sobre un lecho de hojarasca, ramas resecas y musgoso verdín, hasta que recuperó el aliento. Así permaneció un buen rato, con los ojos cerrados, prestando atención al alocado discurrir de sus pensamientos hasta que, definitivamente cansada, se quedó dormida, arrullada en su descanso por el rumor persistente del aire entre las desvestidas ramas de los árboles, bañada por el blando caer dorado de las últimas hojas del otoño, y de la suave tibieza que le prestaban algunos tímidos rayos de sol.


II

El sueño es amigo de las musas, de los duendes, de los brujos y las brujas, de las hadas y los hados, de los gnomos y de las jóvenes ilusionadas. Durante el breve fragmento de existencia que comprenden los sueños, se cumplen los recónditos deseos, se manifiestan los más ocultos temores y se vive todo aquello que nos aleja de nuestra íntima realidad. Cuando se duerme, se despierta a otra vida, múltiple y diferente, sin principio ni fin, sin limites o escrúpulos de la siempre condicionada conciencia.

Y así ocurrió, en nuestra pequeña historia.

Cuando el sol, siempre presente en la vida, llegó a su cenit, el día se partió en dos, sin más estruendo que el canto de los pájaros, ocupados en confeccionar elaborados nidos para su perentoria descendencia. Sus trémulos trinos despertaron a la joven, cuyos hermosos ojos, gris niebla, despertaron de las oscuridades tenebrosas del sueño para escrutar curiosamente la vida.

Las manos abandonadas a su costado y manchadas del oscuro moho residual de la tierra, aprisionaban los últimos restos de un puñado de lodo tomado al azar y apretujado entre sus dedos.

Aquella fracción de tierra ocultaba un secreto que se ahora se manifestaba en la palma de su mano. Liberándola de su opresión, una pequeña piedra, de singular redondez cayó a sus pies, entre las briznas de hierba. Ella la tomó de nuevo entre los dedos, observándola con curiosidad. La piedra era de un profundo color negro. Parecía una gran perla, irregular y oscura, sin el brillo esmaltado y destellante fulgor de las verdaderas joyas.

Le dio vueltas y vueltas entre sus dedos, con detenida curiosidad, hasta descubrir, en la superficie de la misma, una pequeña señal blanca, que quebrantaba su unidad de color: una cicatriz blanquecina, de carácter marmóreo, semejante a un trazo que se escindía en dos ramas, las cuales se cruzaban con una pequeña línea, lo cual producía la impresión, simbólica, naturalmente accidental, de ser un carácter ortográfico: una pequeña “A”, que se revelaba de forma casi imperceptible.

La joven se quedó mirando largo rato aquella oscura piedra y la aparente “A”, que mostraba en su superficie, preguntándose si pudiera ser la señal que había esperado desde siempre; un talismán que pudiera darle la clave del lugar hacia el cual pudiera entregar sus esfuerzos al futuro, o bien, qué otro significado pudiera tener. Después de limpiar la piedra de los últimos restos de barro, la envolvió en un pañuelito y la escondió en el bolsillo de su falda, apretándola aún, firmemente, entre sus dedos para seguir manteniendo su contacto con ella y sentir su presencia mientras emprendió, apresuradamente, el regreso a su casa. Le habrían echado de menos durante la hora de la comida y su familia seguramente, pudiera estar preocupada.

Y así era. Poco antes de que pudiera siquiera vislumbrar su casa, ya había percibido, en el aire, el acre olor del humo del hogar donde se habría cocinado el alimento para la jornada y, luego muy pronto, tuvo ya a la vista una blanca nubecilla proveniente de la chimenea que remataba el tejado de pizarra de la granja.

Su hermano había salido a su encuentro y, sin reprenderla, muy aliviado por encontrarla a salvo, le urgió a entrar en la casa. Luego, tuvo que contestar algunas preguntas, pero solo durante los breves momentos en que le sirvieron el plato de comida que le habían reservado. Después, todos se retiraron a descansar desahogados, antes de continuar con su trabajo. Ayudó a su madre a recoger las cosas y dejar el fogón en orden y, más tarde, al quedarse sola, se retiró a su pequeña habitación para, de un salto, sentarse sobre la estrecha cama acolchada con un cobertor de lana, hilada en rombos de colores brillantes, que su abuela había tejido para su regalo, cuando era una niña que cumplía sus primeros diez años de vida.

La luz de la media tarde era tanta como para que toda la estancia tuviera una confortable claridad y, pensativa, la joven extrajo del bolsillo su hallazgo. Miró la piedra detenidamente, haciéndola girar y moviéndola con cuidado entre sus inquietos dedos. Ahora que estaba limpia, parecía más brillante. Incluso, empapando con su propia saliva un pico de su pañuelo, la siguió refrotando, empeñándose en hacer más legible aquella pequeña y disimulada “A”, que era casi imperceptible, hasta que el pretendido dibujo se hizo más nítido y legible.

¡Qué extrañas cosas proporciona la naturaleza! Nunca dejaría de sorprenderle... ¡Una “A”!... ¿Qué significado podría tener aquello? Estaba intrigada... ¡Le interesaban tanto las cosas!... Luego reflexionó que aquella podría tener un significado mágico. Hay muchas palabras que comienzan con “A”; no necesitaba recurrir a los libros para recordar y pronunciar algunas en voz alta, y muchas tantas otras como empezaban a agolparse en su mente; aunque era obvio que alguna aquellas palabras, o quizá tan solo una entre todas, contuviera la clave secreta de un posible significado y que pudiera influir verdaderamente en su vida.

Durante el resto de la tarde, estuvo dándo vueltas a los mismos pensamientos. En ellos, repetía palabra tras palabra, todas aquellas que comenzaran con: “A”. Muchas de ellas eran de uso cotidiano, que nominaban objetos y acciones vulgares y otras hasta le hacían reír y las dejaba de lado, divertida, porque no imaginaba que estuvieran relacionadas en modo alguno con su destino y, desde luego, no parecían contener ningún sentido esotérico.

Se le pasó el tiempo sin sentir, y continuaba aún en aquel juego de inventiva, cuando su madre le reclamó para que le ayudara en las faenas de la casa. Con gesto de decida obstinación, se puso ropas adecuadas y, aunque sin darse por vencida, olvidó de momento sus elucubraciones para emprender activamente la limpieza de la pequeña despensa.

Aquella noche, uno de sus momentos preferidos, cuando aún el pequeño fogón todavía concedía restos de calor al ambiente de la cocina, sacó de un estante sus libros. Tenía que estudiar mucho, antes de regresar a la ciudad y poder optar por aquel nuevo empleo que sería su primera experiencia en el mundo de los adultos. De modo que tomó un cuaderno nuevo y un lapicero, cuya mina afiló cuidadosamente con el pequeño cuchillo de pelar patatas, y trazó en la portada del mismo una gran “A” mayúscula, que fue adornando con filigranas y orlas que había copiado tantas veces, aprendiéndolas de los libros con modelos de los bordados que su madre se entretenía laboriosamente en realizar de cuando en cuando. Y dio forma a aquel signo, el anagrama que empezaba a constituir una parte de sus tenaces pensamientos y que le llevó un buen rato terminar, adornándolo con grecas y floreados festoncillos dibujados, que llegaron a ocupar hasta el mismo borde de la página principal del cuaderno.

Cuando ya no hubo lugar para dibujar más adornos, se quedó mirando, reflexivamente, aquella expresión orlada de detalles, y resolvió que aquella letra, enmarcada en filigranas de filamentos serpenteantes, había satisfecho su labor. Sacó una pequeña caja de lata de tono cobrizo donde guardaba sus cosas más personales y, envolviéndola en un pequeño pañuelo de batista, perfumado con unas gotas de esencia de azahar, guardó en su interior y cuidadosamente la piedra, como un nuevo y pequeño tesoro o una añorado recuerdo. En la caja, junto a las largas horquillas sujeta-pelos, rematadas de bolitas de hueso, dos imperdibles dorados, un pasador, adornado con un broche de concha, y un par de pendientes de perlinas engarzadas en plata vieja – regalo de una anciana tía, a la que había querido mucho-, quedó la piedra, reposando en su misterio cabalístico el cual, algún día no lejano, estaba convencida descifraría, para su bien.

III


Durante los siguientes días se mantuvo ocupada en su trabajo y en estudio, repasando las asignaturas fijadas para el examen al que tendría que enfrentarse para optar a aquel primer su esperado trabajo. Aunque, en los momentos de necesario asueto, volvía a pasear por los campos y su querido bosque, aspirando profundamente con el frescor del aire y confortándose con los aromas de la vida natural. Todo ello colmaba su espíritu de energía y esperanzadas ilusiones.

Cuando llegó el momento de volver a la ciudad, preparó un discreto equipaje; besó a sus padres, abrazó a su hermano y emprendió el camino, enjugando inevitables lágrimas, ya que su corazón temblaba al dejar atrás todo lo que había constituido el fundamento de su vida.

El tren puso distancia entre todo aquello que jamás olvidaría y el futuro a que aspiraba, y le depositó en el centro de la ciudad donde tendría que residir durante algún tiempo y esperaba conseguir un razonable trabajo. Tuvo suerte. Su dedicación, así como una gratificante presencia de agraciada belleza, salud y fuerza, jugaron a su favor.

El tiempo fue transcurriendo y ella progresando, inmersa en diferentes ocupaciones y experiencias distintas, que le fueron procurando la oportunidad de vivir materialmente cada vez mejor. Aunque, durante el día o la noche, tuviera momentos en que añoraba la pequeña casa en el campo donde había discurrido su feliz infancia.

En los momentos de mayor nostalgia, sentada sobre su cama, como de costumbre, abría la pequeña caja de color de cobre, casi ceremoniosamente, despojaba de su envoltorio la piedra negra y jugaba con ella entre sus dedos, cumpliendo un habitual ritual que la serenaba en los momentos de incertidumbre entreteniéndola en los de soledad, mientras se cuestionaba una y otra vez el significado que podría tener para ella aquella diminuta “A”, marcada en la superficie de la piedra negra.

Ocasionalmente, sacaba la libreta adornada con aquella florida “A” inicial, donde se había propuesto ir escribiendo lo más significado de sus pensamientos y ocurrencias y, con letra trazada pulcramente, los reflejaba, sin más orden que el propio de unas páginas encuadernadas, que iban amarilleando por el paso del tiempo como una flor seca dorándose en reclusión.

Convivían estos recuerdos con algunas cartas plegadas en el fondo de la caja y recibidas de su madre, con unas fotografías tomadas en la granja donde había tenido la fortuna de nacer, y donde su infantil retrato sonreía, con peremne inocencia, mientras abrazaba a su familia.

Su niñez la había pasado, dejándole rastros muy profundos en el alma, más que en la fuerte plenitud de su cuerpo. Cuando tenía tiempo, o en algunas horas de forzosa y desocupada soledad, solía repasar en su memoria las situaciones extrañas que había tenido ocasión de vivir. Volvían a su recuerdo los ecos de las palabras de pretendido amor de algunos hombres que se habían desvanecido de su vivencia; mientras los dedos enredaban en la cajita, rebuscando entre las horquillas y los alfileres, los botones de hueso, los pendientes, un lapicero de plata, que le habían obsequiado al despedirse en su último trabajo en un periódico local, y otras menudencias de entrañable significado; terminando inevitablemente por desenvolver el pañuelo de batista y depositar en la palma de su mano aquella negra piedrita que comenzaba a tomar un tono frío y acerado, casi pulido, de tanto acariciarlo constantemente entre los dedos.

Para entonces, había viajado mucho llevándola el azar a muchos lugares y ciudades diferentes, dándole la oportunidad de conocer a otras gentes y vivir momentos muy gratos, incluso apasionados, sin que, por suerte o desgracia, que eso nunca hubiera podido asegurarlo, ninguno de aquellos prometidos amores hubiera permanecido a su lado el tiempo suficiente como para formar una relación consistente. Había, así, pasado por aventuras y experiencias, soledades y compañía, deseos y placeres, sufriendo decepciones y olvidos.

Cada día, al mirarse en el espejo intemporal, su rostro recordaba a aquella joven de rostro alegre, de cabello rubio e indomable, de sonrisa imperfecta y pícaramente divertida, de gestos resueltos y decididos, que aún continuaba buscando la orientación definitiva que debiera dar a su vida.

Rememorando aquel momento clave del pasado, otras muchas veces, en sus viajes circunstanciales a otros lugares y paisajes diversos, hundía sus manos ente las arenas, los musgos y las hierbas de otras tierras con la esperanza de encontrar otro posible auspicio premonitorio, sin fortuna alguna. Había también sesteado bajo otros soles y empapado de otras lluvias durante inclementes tormentas y temporales de amor, dejando que otras manos acariciaran prometedoramente su dorada piel y reflejaran en sus ojos los brillos de un inconstante deseo, y tropezado con las raíces escondidas de muchos otros problemas.

Con fuerte voluntad, había construído casi todo lo que rodeaba su vivir, salvo la propia certeza de su ignoto y anhelado destino, sin duda, en su crédula fe, suponía premonitoriamente oculto en el talismán de aquella oscura piedra, señalada por aquel carácter críptico tan particular.

Según iban transcurriendo los días, semanas, meses y años, fueron sucediendo las situaciones, buenas, regulares y malas; que de todo hay y siempre habrá en el discurrir por el cambiante camino de la existencia de cualquier ser humano. Esta pequeña historia podría prolongarse y no llegar a resolverse del modo en que ella codiciaba en secreto.

Pero, un día amanecido entre nieves, el sueño había huido tempranamente de su cuerpo y el silencio de la casa, al calor de un fuego extinto, aún se envolvía en el manto de la noche. Estaba desvelada, sintiéndose incomprensiblemente inquieta. Como era su costumbre en aquellos momentos de incontrolada ansiedad, se abrigó con una larga bata y sacó de un cajón de la cómoda de su habitación el pequeño cofre de sus tesoros. Después, directamente, descubrió el envoltorio sedoso y extrajo la pequeña piedra negra.

Durante largo rato estuvo observándola, con tanto cuidado como si fuera aquella primera vez, cuando la encontró en el bosque desprendida de la húmeda tierra que iba limpiando de sus manos. Allí, insensible al tiempo, aquella pequeña y sugerida “A” continuaba nítidamente marcada con filamentos de tono color de mármol. Tomó de su escritorio una hoja de papel y un lápiz cualquiera y comenzó a escribir las palabras que, comenzando con aquella vocal misteriosa, fueran provocando en ella alguna emoción. En primer lugar, su nombre que, paradójicamente, comenzaba con una A, luego su apellido como refuerzo de identidad. Luego, trazó, con mucha lentitud y en mayúsculas, el verbo que mejor expresa los buenos sentimientos: “AMOR”. Después, el nombre del lugar donde residen todos los afectos: el “ALMA”. En este momento se detuvo, indecisa ante lo que había brotado espontáneamente en su imaginación, al escribir, espontáneamente, la palabra: “ARTE”...

¡Claro! – reafirmó – Eso es lo que ocultaba el críptico mensaje de la piedra negra en la sugerida “A” que durante tantos años había intentado desentrañar... ¡El Arte!

Abandonó el juego memorístico. Puso a un lado la página que estaba escribiendo y miró su cerrada mano izquierda, que retenía la pequeña piedra marcada, que acostumbraba a manejar arbitrariamente entre sus dedos, largos y sensibles, mientras escribía.

Quizá – pensó – si me atreviera... Retomó el lápiz y otra nueva hoja en blanco y comenzó a trazar una tímida línea que fue serpeando y revolviéndose, entrelazada, hasta formar entre sus bucles, formas que, levemente esbozadas iban construyendo sugerencias iniciales de diversidad de imágenes y formas que habían habitado su mente en sus primeros sueños de niña y, luego, ilusiones de serena mujer.

Casi imperceptiblemente, trazo sobre trazo, fue concretando los rasgos y reforzando las marcas más ambiguas, tiñendo con el lápiz de espeso grafito gris, los espacios y huecos que iban definiendo una rústica representación de la piedra negra, manteniendo evidente la figura de aquella adivinada letra “A”que, aunque ignorada, hasta entonces, siempre había contenido para ella la clave que preconizaba su inequívoco y definitivo destino como ser humano:
el ARTE.


Rimbaud