GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

14.2.07

DÍMELO HILANDO (Rimbaud - Febrero- 2007)


En esta soledad aburrida
en que me he refugiado,
escribo, como quien pone
en los dedos un recado
para enviar a una amiga.

Hace tiempo, demasiado,
que no exploro tu hermosura,
ni delineo el perfil de tu figura
ni percibo los aromas de tu piel,
o recibo caricias de tus manos.

No sé bien qué ha ocurrido,
desde aquel otro día pasado,
que fingimos estar alejados,
diciendo cosas en tono cruel,
y sin confiarnos demasiado.

No recuerdo ni cual era,
el motivo del simple enfado,
aunque ahora cierre los ojos,
que los tengo muy apretados,
para evitar deslumbrarme.

Yo tenía a mano un café,
tu, creo recordar, un té,
o alguna ligera infusión;
que beber té y confesarnos
siempre nos han purificado.

Es una aromática bebida,
aunque te pases montón,
mientras sea flor hervida,
no puedes acabar teniendo
una grave perturbación.

¿Cómo estas?- te pregunté -
Pues más bien, estoy dolida-
es lo que me contestaste-,
porque me tienen esclava
y muy mal correspondida.

Dime si, por una buena razón,
muchas veces, no gritarías,
diciendo algunas cosas que,

si bien sospecho, herirían
a alguien en el corazón.

No tengo ni pensamiento
de hacer cosas flagrantes,
pero ya me gustaría
conversar de sentimientos,
y no tener charlas vacías.

Pues mira, yo algunas veces
siento pasiones profundas
que me duelen en el cuerpo
y, mucho más, muy adentro,
que me hacen mucho daño.

Pero, no sé -ahora suspiro-.
Tengo el fuego en el cuerpo.
Ansío; (que aún estoy vivo)
y quisiera visitar el huerto
de algún paraíso perdido.

Sigo a mi deseo común
como a una presa, huida
entre bosques de palabras
a las que no veo sentido
pero debiera narrarlas.

Deprisa, las horas pasan
dejando rastros de malvas
en la espesura florida.
Ahora quiero que tu seas
la doncella sorprendida.

Cuando la princesa, pura,
aguarda que llegue el alba
ambicionando, impaciente,
el beso de algún valiente
lanzándose a la aventura.

Tendría que amar y decirlo;
quisiera besar a escondidas,
invitante y enardecido,
una tierna boca ofrecida,
de rojos labios dormidos.

Y, mientras está reposando,
a su lecho de hojas blancas,
yo me acercaré, sigiloso,
buscando su rostro hermoso
y devolverle la vida, gozando.

No sé si se despertaría
como la dama del cuento
sonriendo complacida
con un gesto ruboroso,
y dándome la bienvenida.

Porque, con emoción,
- a ti estando referida-,
silencioso, te he besado
sin ningún remordimiento,
en mi deseo apasionado.

Deja que vuele en tu espacio
como una ligera cometa
guiada por tensas cuerdas.
Y, cabrioleando, entre sueños
intentaré soñarte, despacio.


Rimbaud.