Encontré un día un ángel que por las noches me hablaba
sin palabras, … con silencios escritos en una pantalla.
En sus líneas impresas, contaba cosas hermosas,
de amores, desamores... y otras cosas.
La soledad paseada por la playa, quizá con tristeza,
también le inspiraba para escribir, luego, con el alma
y contarnos sus experiencias, sus sueños, sus anhelos,
descubriéndonos un mundo interior de riqueza.
Un ángel que nos da las gracias, por hablar con los fantasmas.
Fantasmas, con teclas y pantalla, donde volcar el pensamiento;
donde leer cada línea del ángel, que nos entrega su sentimiento,
si darse cuenta… de que nosotros agrandamos nuestras almas.
Con sus pensamientos, con su presencia y simpatía,
nos alegra las noches cada día;
y cuando no aparece, le echamos de menos en la salas
porque no podemos pasar por alto que nos faltan sus alas.
Gracias a ti, mi ángel; gracias a tu bondad, a tu sinceridad;
porque no hay muchas personas tan de verdad...
Y que tengas un feliz día, te deseamos todos juntos,
estoy seguro que los demás también dirán:
¡Felicidades... y un beso enorme! Porque te queremos Mae.
Potroviejo 10.2006