GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

25.1.07

PEREGRINO (Potroviejo - Enero - 2007)

Lluvia sobre el campo,
nubes cubriendo el cielo.
Un corazón que dice: ¡Te quiero!
Nostalgia en lo alto.

Sangrando por el camino,
luchando contra el agua y el viento,
se acerca un peregrino,
con gran dolor, y sin aliento

Por sombrero, un pesar,
por capa, una duda,
por cayado, la amargura.

En su sendero eterno solo busca,
en el llano o en el monte,
en el claro o en la espesura,
una respuesta a su locura,

Que, hirviente de amor,
al camino le arrastra
tras un sueño oculto,
tras un delirio que abrasa.

Mientras anda, se pregunta
¿Donde está la respuesta?
¿Donde la tranquilidad
que a mi caminar ponga fin?,

¿que la paz traiga a mi alma?
¿Donde está ese amor?
que a mi avanzar ponga meta
¿Donde la calma?


Potroviejo

RABIA (Potroviejo - Enero - 2007)

Una noche de estas,
hundido en la sombra,
pensaré en ti.

No quiero conocer tu razón,
ni comprender tu motivo,
ni escuchar el corazón.

No quiero volver a lo vivido,
solo quiero olvidar,
que, en un momento del tiempo,
me encontré contigo.


Potroviejo

MUSICA (Potroviejo - Enero - 2007)

Esa música se me clava en el corazón,
como una espina de rosa en la mano distraída;
y esa gota de sangre, roja, brillante y cristalina,
va marcando, en mi piel, un camino bermellón.

¿Cómo dejar de sangrar, con tanto dolor?
Quizá tu puedas suavizar la hemorragia
con un arte oculto, de extraña magia,
y acompañarme y darme calor.

Algunas veces, es más fuerte el cariño
que el dolor de la espina de una rosa
que, aunque bella y perfumada, es dolorosa
y, aunque hermosa, hiere igual al adulo y al niño.

Esa música se me clava en el corazón.
Sus notas van dejando mi alma dolorida
y la estancia, la habitación, me parece fría
y no encuentro ninguna razón.

Potroviejo

LUNA (Potroviejo - Enero - 2007)

De la noche, cielo negro,
sin gota de luz clara
y la luna, escondida,
me contempla con su cara.

Otra noche, otro día,
apoyada en su ventana,
va surgiendo por la esquina,
va asomando la mirada.

Y la noche ya no es negra,
que hay un rayo de luna clara,
que rasgando la negrura,
se hace sitio en mi almohada.

Cada noche que me asomo,
ella amplia su mirada
e ilumina el negro manto,
agrandando su luz clara.

Catorce noches saliendo,
hasta dar toda la cara;
catorce noches creciendo,
mostrándose hasta el alba.

Vencida por la noche,
la luna se va a la cama
y se esconde despacito,
en catorce noches claras.

Ya la luna se ha escondido;
ya no muestra su cara.
De la noche, cielo negro,
sin gota de luz clara.


Potroviejo

DIGAMOS LO QUE DIGAMOS (Rimbaud-Enero-2007)

Digamos, pues, que abocamos a un fin sin remedio.
Alguna vez tendrá que ser el último y final: ¡Adiós!
que precederá a nuestra postrera expiración letal,
ultimando, definitivamente, esta existencia fatal.

Tal vez repitamos en nuestra mente alguna canción
o, quizá, recordemos la seductora primera lección
de placer que nos diera una mujer, en su amparo;
o, tal vez, algún otro momento de feliz descaro.

Aunque, en ese punto, todo recordar resulta vano
no procurando un residuo de ilusión al ser humano.
Más valiosa que el oro nos resulta la aspiración vital
de continuar en este mundo y, a ser posible, tal cual.

Es probable que neguemos la presencia de un dios;
pero, morir, será siempre cosa, al menos, de dos.
El cuerpo tiene unido a sí mismo un verdugo brutal:
la conciencia de estar alcanzando siempre su final.

Al tener constante, entre cejas, la cruel premonición
de que no hay quien se libre de esa final destrucción,
empapados de temor, en un mítico soñar de Ícaro,
buscamos con ansiedad la luz trémula de un faro.

Escrutando signos que nos indique a donde vamos,
nuestras alas de cera se funden, mientras volamos
irremisiblemente arrebatados hacia el cegador Sol,
que ignoramos si será tibio cielo, o abrasador Seól.

Destino sancionado en un último juicio de la acción,
en que se haya concretado nuestra particular situación,
antes de la llegada de la esquelética y Parca señora,
que viene envuelta en las nieblas de la opaca aurora.

Frente a ella, nos sentimos ya todos como hermanos,
y, en triste solidaridad, extendemos nuestras manos.
Olvidando al momento censuras y cualquier otro mal
memoramos, con alabanzas, al desaparecido mortal.

Ahí se acaba cualquier posible sentimiento o emoción
de principio, sucediendo generación tras generación;
sin que la Naturaleza muestre, jamás, ningún reparo
a que el vivir condicione a abonar un precio tan caro.

Es curioso cómo se va templando nuestra variable pasión
que, cuando está pujante de energía, es total exaltación
y, en los momentos de tristeza, un medroso desamparo.
Por ello, de la deuda de vivir, pago mi cuota, resignado.

Rimbaud

A ALGUIEN ( Estell - enero - 2007)

Quien te cuenta que tiene un dedo herido,
y que ha florecido un pino.

Quien comparte una escalera oculta
de llantos sin motivos,
se queda más allá de los sueños
y toma, codo a codo, contigo,
la ola en un mar bravío...

Quien extiende los brazos
para darte cobijo,
camina a tu lado,
y duerme en tus zapatos.

Quien ve un rayo de sol
atravesando tus sombras,
se alegra por tus dichas
y llora en tus penas.

Ese... Ese no alguien...
ese es: ... tu amigo.

Estell.