GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

18.10.06

ORA ET LABORA (Rimbaud - 19.10.06)

Despierto, súbitamente, agitado.
Este gallo japonés de mis mañanas
ha emitido su alarmante llamada.
He salido de la cárcel del sueño,
donde flotaba entre tinieblas;
donde caía en precipicios sin fin;
donde veía los rostros, ya huidos
de mi consciente y lúcida memoria.

Miro, durante unos breves instantes,
la negra esfera y la hora, contrastada.
Extiendo la mano y pulso un botón,
en búsqueda, perezosa, de otra luz
diferente de la neblinosa y grisácea,
que penetra por los cristales velados,
salvando el obstáculo de los visillos,
y el pesado lastre de los cortinones.

Me desprendo, con reticente pereza,
del refugio tibio; de la blanca sábana;
del acogedor albergue de la almohada,
donde duerme aún el libro que ojeaba,
y que me ha acompañado en mi reposo,
indolente y fiel, acurrucado a mi lado.
No recuerdo el último de esos cuentos
que, antes de rendirme, me ha susurrado.


La mañana, y la calle, empapada de alba,
donde abandoné anoche mi caja de metal,
me devuelven brillos húmedos de escarcha.
Aún me queda trabajo: ordenar papeles,
trazar un plan en mi agenda, tan cubierta
de inciertos propósitos para muchos días.
Signos que marcan, con una cruz, lo cumplido,
y los abiertos con interrogantes, pendientes.

Es una libreta de cuero viejo, que repongo,
cada año, con sus 365 hojas de esperanza;
y que termina reflejando, en breves notas,
el esfuerzo en que se agotan mis jornadas;
qué caminos gastan la suela de mis zapatos,
y la historia de mis éxitos y de los fracasos;
las cuentas del coste material de mi vida,
y los recursos que sostienen a mi familia.

Suspiro, antes de cumplir el rito diario
de sumergirme en el agua de ese baño.
Un río Ganges, para ablución de infieles;
un estímulo para mi cuerpo tan cansado;
de blancas porcelanas, y jabones suaves;
de lienzos sin color, azafranes o dorados,
que tienen el anagrama de este albergue,
en un rincón, mecánicamente, bordados.

Dentro unas pocas horas, ante un jurado
de gesto hosco y de desconfiado observar,
debo presentar mis escasos resultados.
Cifras del negocio logrado, y expectativas,
proyectos, viajes, y situación del mercado.
Baremos, ratios, cálculos muy elaborados;
cifras y productos; proyectos y realidades,
que justifiquen tantos recursos invertidos.

Cuando termino, prácticamente agotado,
hay siempre un silencio denso, vibrado
por el nerviosismo de los otros condenados
a igual pena, por el capital que nos aprisiona
en esta cárcel de vidrio y madera de caoba,
desde la que solemos mirar la vida de lejos.
Y escuchamos del amo, como un regüeldo,
que no sabe el porqué nos pagan un sueldo.

Entonces, suelo abrir mi agenda tan usada.
Acaricio su lomo, de suave cuero repujado,
oscurecido al calor del tacto de mis manos.
Paso las hojas nuevas, impolutas y crujientes,
para adivinar el porvenir en sus líneas vacías.
En la solapa, doblada, de la contracubierta,
encuentro respuesta a mi previsto destino:
rostros que me sonríen, en unas fotografías.



Rimbaud.

MIS REFLEXIONES (Mae 17.10.06)


Tengo amigas que siempre van conmigo; nunca se apartan de mí; van unidas a mi vida y, aunque no quiera reconocerlas, están ahí. Unas son alegres, otras son... diferentes. Vamos a conocer mejor a cada una de ellas:
Soledad. Me sigue y acompaña siempre. A pesar de su nombre, nunca me deja sola; es una parte de mí. Me he acostumbrado a tenerla siempre conmigo, y ni recuerdo cuando llegó a mi lado; hace ya tanto, ... que nadie nos va ya a separar. Es silenciosa, no te hace daño, y te escucha cuando le hablas.

Tristeza. Creo que ella va conmigo desde que nací. Muchas veces, no tengo motivos para sentirme triste y, en cambio, me siento así. Sé que son secuelas - les llaman traumas -, que he tenido en la vida. Pero cuando ella llega a mi lado, necesito llorar; como cuando se necesita limpiar el alma, yo necesito derramar mis lágrimas. Aunque no siempre son de tristeza; muchisimas veces, lloro de alegría.

Lo que nadie sabe es por qué nunca se ve este llanto; cuando llora el corazón por que el alma no puede. Esas lágrimas se quedan ahí; van resbalando por nuestro interior y se convierten en unas paredes que nunca nadie podrá ver, y mucho menos comprender. Y siguen quedando unas detrás de otras. Con el tiempo, he pensado muchas veces que, así , una se hace más fuerte.
Pues no, ¡qué equivocada estoy! No aprenderé nunca... Me hicieron así , y no creo que cambie ya, a mi edad.

No sé si estas amigas, que siempre van conmigo a todas partes y comparten todo, son las culpables de muchas de las cosas que me pasan; o será que no he crecido; que sigo siendo una niña ingenua que ha tenido una niñez feliz; que la criaron entre algodones para que no pudiera sufrir por que, para eso, ya sufrían así sus padres queridos. No le enseñaron que en la vida se puede sufrir mucho, y también se puede querer y amar mucho más.

Sufrimiento. Yo no te quería conocer, por que eres dura y, cuando llegas, tus golpes son demasiado fuertes para algunas personas que no están preparadas para tú llegada. Has dejado muchas huellas en mí, aunque nunca te he llamado, por que no te conocía, ni te quería ver.
Has llegado a mi lado dando tantos golpes, y llevas tanto tiempo conmigo que ya eres parte de mí. Y aún veo que, a pesar de tanto caer y levantarme de ellos, que esto es un ascensor que nunca llega a su destino. No tiene paradas y no da aviso ninguno; sino que esta ahí cuando llega y te golpea, sin más.
Pero soy así . Sufro por los demás; y por las cosas que no puedo cambiar.

Esperanza. Eres buena, y siempre das luz a mi vida. Aunque muchas veces te pierdo en el camino, no sé ni cómo ni por qué vuelves a llegar y me llenas de esperanza, de alegría, de ilusiones, y no dejas que la sonrisa se borre de mi cara. Me ha costado muchos años entenderte; cuando me decías: "no dejes de sonreír que alguien se puede enamorar de ella".
Esperanza, no seas tan traviesa y ayúdame para que no puedan llegar a lacerarme el corazón y pueda seguir sintiendo alguna ilusión por la que seguir viviendo.

Alegría. Sigues siendo muy traviesa. Estabas conmigo, pero un día te fuiste de mí lado, dejando pasó a la tristeza, con los sufrimientos; pero regresaste con mucha más fuerza, más equilibrada en todos los sentidos, cuando he alcanzado a ser una mujer madura. Eres un torbellino y me haces reir hasta con el vuelo de una mosca. ç
Eres más equilibrada, aunque no dejas de ser, aún, alocada. Pero es mejor ver la vida así, que mirarla seriamente. Hay momentos para todo.

Fe . Eres la única que nunca he perdido. Siempre me has acompañado en lo bueno y en o malo. En los momentos más difíciles, he confiado en tí plenamente; y sigo confiando, por que la fe mueve montañas. No dejes nunca que pierda la serenidad para poder resolver los problemas; de frente, como siempre he ido en mi vida: mirando siempre de frente a los demás.
Es posible que también sea mala para algunas personas; será por la manera de afrontar las situaciones... y no me importa. Nunca me dejes cambiar como soy: sincera y clara y, aunque a veces cuesta mucho decir las cosas sin ofender a nadie, seguiré siendo luchadora.

Sólo me queda una reflexión que hacer. Sé que, muchas veces, creen que soy mala con los demás por que acostumbro a decir las cosas claras y de cara. No me sirve decirlas por detrás, porque las personas que pudieran escucharlas quizá cambiarían el significado de las palabras dichas. Pero no me importa, por que la vida pone a cada cual en su sitio y lugar. A otras personas no les gusto como soy y van diciendo que tengo mucha maldad; pero mi conciencia esta tranquila y no tengo que avergonzarme de nada.

No soy una santa, ni mucho menos. Soy una persona normal, llena de defectos y rarezas, como todo el mundo; y el que diga que no, pues... que tire la primera piedra. Si me equivoco, sé pedir perdón; y siempre doy mucho más que lo que recibo. Se me puede acusar de hablar mucho. Eso sí es verdad. Pero será malo cuando no tenga nada que decir; cuando entre dos persona se haga el silencio.
Es verdad que soy muy tozuda; y si digo que sigo adelante, eso hago; aunque tenga que luchar contra viento y marea. Es lo mismo que cuando discuto; digo todo lo que tenga que decir... y más; pero a los cinco minutos se me ha pasado el enfado y no guardo rencor a nadie. Muchas veces me arrepiento de lo que he dicho, pero, no tiene remedio... ya lo he soltado...
Mae