SOBRE LA CONFIANZA (Closignlisboa- Febrero .2007)
Emergemos de un sueño
con los ojos llenos de lágrimas
que lavan las pupilas.
Entre las chiribitas de colores,
las alucinaciones de Kandinsky,
embadurnan y deforman la esencia
de cualquier movimiento, forma o palabra.
La emoción tensa los tendones
y el corazón emprende un galope.
Su latir rebota en las paredes,
se diluye en el eco y, en el espacio,
se escapa por el tiempo.
Así la confianza.
En un pulso, yo me abalanzo
y tú te arqueas. O viceversa.
Podemos quedar en unas falsas tablas
y, sin embargo, algo se ha perdido.
Llegué al templo de las vestales, expectante.
Quería entrar, pisar su planta hexagonal.
Situarme en cada uno de sus vértices para ver,
desde cada ángulo, cual era la perspectiva;
y esperaba que sus piedras me hablasen.
Fue imposible.
Un cerco de alambre rodeaba el edificio
cuya puerta estaba cerrada a cal y canto.
Salté la cerca.
Mi ojo se sentó en una estrecha ventana.
Dentro, sombras.
Crucé la Vía Apia
hasta Santa. Mª. la Maggiore.
Puse, sin dudar... mi mano
en la “Bocca de la Veritá”.
Me sonreí, por todas las mentiras.
Lloré ,porque la verdad, muchas veces,
se hunde en el lodo,
mientras la mentira
viaja a la velocidad de la luz.
Volví a sonreír:
mi mano seguía intacta.
Bajé a las catacumbas
pensando en la verdad y en sus signos.
Allí estaba una parte de esa novela:
“El Código Da Vinci”.
Los signos, la semiótica, Umberto Eco...
¿Importa la verdad?
En ese calidoscopio
que son las relaciones humanas,
donde conviven odios y amores,
sueños y realidades, cartones y piedras,
música y silencio, reflejos y tonos mates.
Me gusta sentir que la gente con la que me trato,
se mueve en un tejido de confianza.
Ayer puse un espino a mi alrededor
para que no me besaras con tu verdad.
Aún así, contradictoria como soy,
por un momento esperé ( de esperanza),
que la fuerza de la gravedad lo derribara.
Dibujaste una señal de prohibido
y no floreció la confianza...
Quizás llegue otra primavera...
Las termas de Caracalla
en noche estrellada con luna,
iluminadas en tonos naranja.
La bella Durmiente,
y bailarinas como hadas...
¡No pasa nada!.
Closinglisboa
¡No pasa nada!.
Closinglisboa

1 Comments:
Querida amiga: tan sólo los príncipes de los cuentos cortan espinos con sus espadas.
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