Hoy necesito escribir, aclarar mis pensamientos; porque me estoy confundiendo cada vez más, y más. ¿O será que ya no te entiendo?... No sabes cómo me gustaría comprenderte y ver dónde me he equivocado y cual ha sido el fallo que hizo que todo se terminará entre los dos… ¿Por qué tenemos que hacernos tanto daño? ... Creo que no es necesario sufrir tanto.
Me hablas y dices que quieres ser mi amigo..., y que siempre lo serás; pero hablamos y hablamos y terminamos,... porque vuelve a salir el dolor y me vuelves a repetir que te miento.
¿Para qué mentir, si las mentiras tienen las patas cortas? Yo nunca he sabido mentir por que, después, yo misma digo la verdad. Así que, por dura que sea, siempre digo la verdad.
Cuando me dices que te he mentido, creo que no me conoces y, por otro lado, eres la única persona que me conoce muy bien, creo; aunque, ya herida, mí sensibilidad siempre sale a flote, y la herida se abre de nuevo, y mi corazón vuelve a sangrar.
¿Cómo poder curar esas heridas? ¿Cómo hacer para poder olvidar las cosas que me has dicho?... Has perdido la confianza en mí...
Aunque te doy explicaciones, no me crees. Ya no sé como decirte las cosas ni como hablarte. Ya veo que la culpable de todo soy yo. Será, como diste a entender, que soy una cualquiera... o algo parecido, y eso me ofendió mucho. Si me gusta hablar mucho; y soy amable y cariñosa, alegre y respetuosa. ¡Será por eso que soy una cualquiera!
¿Sabes?... Te voy a decir un secreto. Ya veo que mi vida se repite. Ya, antes, me llamaron así. Llevo atada a él muchos años, y fue tan grande la ofensa, que me rebelé contra él. Lo que siguió fue muy fuerte y triste, y prefiero omitirlo.
Como ves, y sabes, yo no puedo pedir nada a nadie; tampoco mendigo que me den cariño, ni que lo hagan por pena.
Me gusta ver que las personas me valoran por y lo que soy, una mujer muy especial y sencilla, con quien se puede hablar de casi todo; con mis defectos y cualidades, - aunque creo que con más defectos que los demás -, y una gran soledad, como ya he dicho en algún escrito más. Por un lado, sé que soy fuerte y valiente; pero también, aunque miro de ocultarlo, muy sensible.
Me han vuelto a salir mis sentimientos, y es ahí donde más daño me hace. Será que no tengo que conocer la felicidad, que nunca podrá ser completa, pues siempre faltaría algo. No suelo pedir mucho; me ganan con las cosas más pequeñas, y los detalles más sencillos.
Hoy ha venido mi hijo y hemos hablado un rato. Después, ha buscado sus cosas en el ordenador y, al momento de irse, le he pedido me diera un abrazo y un beso. Nos los hemos dado y le he repetido lo mucho que le quiero, y él a mí y, entonces, me ha dijo: “Mamá búscate un novio; estás muy sola...” Y me he reído. Él esta ahora, también, con una amiga.
Días atrás, me sorprendió mi hijo mayor. Vino a buscarme y a invitarme a comer con su amiga o, mejor dicho, su pareja. Cuando me fui, me dio dos besos.
No salgo de mi asombro. Hace tanto tiempo que no tenía esas muestras de cariño de ellos dos,... que doy gracias a Dios por que ellos van cambiando.
Pero ya que te he contado todo esto volvamos a nosotros dos. Se que has vuelto hablarme y que serás solo mi amigo. Creo que, después de esta experiencia, no voy a dejar que ningún hombre más pueda llegar hasta mi corazón. Voy a cerrar las puertas al amor y seguiré así sola.
Amigos con quienes hablar... pero nada más. Nunca he tenido suerte en el amor.
Me gustaría que me explicaras algo que no he entendido antes, al decirme que me habías defendido y que ella te decía pestes a ti. No creo me lo aclares; te conozco bien. Pero, bueno, eso se quedará ahí, sin más.
Seguiré hablando por esta ventana abierta al mundo, por la cual he ido recuperando la persona que era hace muchos años atrás. Claro que ya no soy la misma. La belleza física se ha marchitado, o se va marchitando con el tiempo; pero creo que ahora va saliendo la belleza interna, que va creciendo cada día más y más. Es por esa belleza por la que espero sepa valorar alguien, algún día, la persona que soy.
Que me acepte con los defectos que tengo… y creo que son muchos. Me gustaría ser perfecta, pero no lo soy. Sí puedo decir que soy muy fiel, y que nunca haré nada que me pueda hacer sentirme mal a mí misma.
Quiero darle las gracias a mi amiga por el gran consejo que me dio, días atrás, porque escribí unas cosas y se las mandé. Me dio su opinión… ¿Porqué no me dedicaba a escribir y no a perder el tiempo con según que cosas? Creo que tiene razón; aunque creo que, muchas veces, no sé expresar bien lo que quiero decir.
Tengo que volver a organizar mi vida; pensar que estoy sola y tengo que levantarme por la mañana y hacer mis cosas de casa sin más. Tengo la compañía de mis animales. Estos días he ido a la playa por las mañanas con un matrimonio amigo mío. Después de bañarnos caminamos por la playa, nos duchamos y seguimos caminando. Después nos vamos a tomar algo y... cada uno a su casa.
Me hago la comida, arreglo y limpio a los gatos; después miro si mi correo esta muy lleno y voy mandando mensajes a mis amistades. Creo que debo de ser algo pesada, pero si me siguen aceptando así, los voy mandando.
Hay algunos días que me voy a dar una vuelta con una amiga; vamos a tomar algo y hablamos, porque nunca nos cansamos de hablar y hablar. No me es fácil organizarme, ya que antes no tenía ni tiempo para tomarme un café con leche y ahora no me necesita nadie. Muchas veces me siento inútil; como si todo se hubiera terminado para mí.
Pero llega la noche y me conecto aquí; abro mi ventana a un mundo donde puedo hablar con muchas personas y donde tengo muchas amistades. Unas son buenas y me aprecian mucho, y otras me cuentan sus cosas; me piden consejo muchas veces y otras me lo dan a mí. Esto me pasa por ser hogareña. Algo ha cambiado en mi interior.
Tengo que encontrar y recuperar alguna ilusión para seguir adelante. Tengo el presentimiento que me vienen tiempos muy duros en los cuales voy a necesitar mucho el apoyo especial de alguna persona.
Mae/2006