GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

8.1.07

ARGENTINITA ( Rimbaud - 08.01.07)

La madrugada era yerma,
y, entre jirones de nubes,
despuntaba un sol aterido,
en el cielo azul añilado.
Mientras, la orilla dejaba
te llevara, hacia tus sueños,
aquel barco que zarpaba
para un destino anhelado.

Abandonaste tu Patria
a disgusto y angustiada,
desprotegida y ceñida
por desengaños de hiel.
La tierra seguía escondida,
tan feraz como un vergel,
bajo los pastos verdeantes
pateados por las manadas.

Adiós lejanas montañas;
adiós queridos amigos.
Los ondulantes trigales,
en las anochecidas frías;
ya están desposeídos
de lunas lenticulares,
de piafados de animales,
y de suspiros de amantes.

Dejaste, al fin, las llanuras
llenas de bravos potreros
donde estaban escondidas
las pasiones entre hierbas
que alimentaban rebaños,
los corceles, y vacadas
separadas por dehesas
mientras apacentaban.

Lugares que no se olvidan:
el viento en el cañaveral,
el olor de los pastizales,
ni los vacunos erales,
ni el calor de la lumbre,
ni el lecho en el pajonal,
ni el mate de la costumbre
tomado a besos cebados.

Desde la pampa amarilla:
humedal frío en invierno
y un infierno en el verano:
Dulces notas de guitarra
llegaban a las claras orillas
de atlantes ríos, y océano,
donde se bañan primarias
densas selvas, lujuriantes.

A golpes de furia y fervor,
en su tenso cuero curtido,
el bombo, redondo tambor,
marcaba el compás profundo
del ritmo del carnal amor,
en intimidad escondida.
Mientras, seguía la vida
susurrando su rumor.

En las orgías y timbas,
resonante y marcador
de canto y palabra latido,
acompaña al recitado
versear del payador,
amigo fiel y querido,
dando sones de marimba
a su canto, tan dolido.

Cuando oigas el sonido
de la encordada el tañido,
guitarreando por lo bajo;
y del bandoneón la murga,
en la zamba y en el tango,
con acordes de menor,
haz un acopio de valor,
y envíalo todo al carajo:

Desde el patrón al peón,
y, de paso, al mayoral,
con el despecho cordial
de tu orgullo lastimado.
Dale suelta al animal,
al dolor de lo sufrido,
y al recuerdo de una vida
en que todo estaba mal.

Generando prosa amarga,
desamores y pesadillas,
escritas por un fantasma
embaucador de tu alma
con intenciones letales.
Germinador de ansiedad,
y pasión que nunca llegó
a despertar madrugadas.

Si quiebran tus soledades,
desgajando sentimientos
y macerando los deseos;
porque se muestren ariscos,
no permitas más mordiscos
ni te dejes devorar tanto.
Aunque esos canes sean
animales racionales.

¿Qué te dices cada noche
cuando piensas en la nada,
acurrucada en tu lecho,
atragantada de despecho,
y aspirando soledades,
o deseando otro techo?
¿Quizá en páginas blancas,
con letras de oro adornadas?

Refúgiate en el lenguaje.
Que te cubra, como escudo,
de lanzadas y de dardos,
tu verbo de acero y estaño.
Será un nuevo río de plata,
lo que vayas moldeando
al son de furiosos golpes
de confianza... y de años.

Aquí está lo que debes tener:
lo recordado, un presente
y un porvenir esperanzado.
¡Adiós, Buenos Aires querido,
cuando yo te vuelva a ver!...
Pues allá se quedó, en el fango,
entre gemidores de tangos
y ambición de oro molido.

Rimbaud

BLUES PARA UN ADIOS (Closinglisboa - 08.01.07)

Sales del silencio, como si nada hubiera pasado.
Tus palabras traen un dulce eco de nostalgia.
Y yo, que te he buscado, a deshoras, para no hallarte,
me sumerjo en el calendario de la debacle.

Acaso nunca existió tu mano errante en mi piel;
acaso no salvé nada de aquel naufragio,
ni de la locura que llevaba tu nombre.

Así, mi corazón, hoy, es ajeno a nuestro amor;
y, si el perfume de tu aliento me hizo otra,
el azar de la luna llena me trajo un nuevo alfabeto
que llama a las cosas por su nombre;
desguaza las tristezas a ritmo de ternura y
persevera en la palabra, borrando ausencias.

Marca tu nombre el ayer,
escribo su nombre hoy
porque le añoro en mi mañana.

Closinglisboa

GRANADA A CIEGAS (Rimbaud 08.01.07)

Granada; la de la Alhambra dorada
y blancas esquinas de cal; recortadas
navajas de luz, que hieren sombras.
Veo, entre rostros de ojos morunos,
forjadas láminas de plata y acero.

Desde las callejas oscuras
a la serranía, vestida de azules,
con rasgones de puras nieves
y manchas, verde esmeralda,
sobre violeta austero.

Necesitas viandantes placenteros
pacíficos e ingenuos transeúntes,
que no olviden ningún rincón.
Yo, para mi ceguera, un guía
que me oriente en los senderos.

Un compañero, un compadre
o camarada, pero no un amigo
de lo ajeno; que apenas distingo
los embutidos, de los chorizos,
y los gatos, de los rateros.

Ya no estas, Granada,
tan paseada, al trote,
por cabalgantes muleros.
Ahora, te aplastan las ruedas
de otros carros impacientes.

Entre el gotear de fuentes,
de lirios y limoneros,
avellanos y claveles,
rosaledas y arrayanes,
cada tarde, yo te quiero.

Rimbaud