IMPROVISACION IMPROVISADA ( Rimbaud - Enero - 2007)
No hablaré del cielo,
ni de la luna cercana,
ni de nieblas cercenadas,
ni de las tibias mañanas
en que apagaba luceros.
Mi amor estaba intacto;
mi deseo estaba entero.
Yo sentía su mirada
clavarse como el acero
en mi carne desgarrada.
La quise, tan enamorada...
La admiré de cuerpo entero.
No digáis que, en este verso,
no llego a ser tan sincero,
en mi sentir tan disperso.
Solo alguien sabe de esto:
que tengo mis afanes puestos
en una tierna amistad.
lo que digan, ¡qué más da!
serán, solo, simples palabras.
Pasadas a signos escritos,
un conjunto de patrañas
que no pueden reflejar,
y mucho menos explicar,
lo que roe mis entrañas.
La he querido desde siempre
y es mi compañera amable.
Alguien que es tan adorable
que me hace gozar la mañana
con un poco que me hable.
No sé lo que será de todo esto;
No puedo dejar de sentirlo.
de verdad, que estoy incierto
de que consigamos vivirlo
antes de que yo haya muerto.
Pero, demos al destino un dado
que hayan tocados los dedos
del azar, de un ignoto juego
para que arriesgue en el enredo
como se echa la leña al fuego.
Quizá me salga ese seis
que gane mi pobre partida
y el premio, sí lo sabéis
será conseguir tener
a esa persona querida.
La anhelo y la deseo
en mis brazos amorosos
cada noche, me desvelo,
y la paso en un anhelo,
suspirando su presencia.
No pretendo causar daño,
pero tengo la conciencia
de que lo hago muy mal,
y me puede mi ser animal
a quien come la impaciencia.
Pero quiero tenerla conmigo,
recuperar lo perdido
besarla, hacerla mía;
decirle que la he querido
como siempre la quería.
Ella es el argumento final,
el motivo de mi empeño,
y de toda mi inspiración.
Es la persona que quiero
que me acompañe en mi sueño.
Yo no quiero ser su dueño
Y aquí mismo lo declaro
con letras tan maquinales
que me da vergüenza leerlas
por ser tan impersonales.
Aunque sea tu compañero
Si quieres grito:¡Te quiero!
lo suscribo y lo confirmo
que se entere el mundo entero
si lo pides, suscribo y firmo.
Esta es noche de donaires
aunque aventar los aires
resulta un gesto extraño,
me despojo del sombrero
y lo arrojo a la tierra oscura.
Y si vos no me queréis,
en vez de hacerme cura
- como podréis bien suponer -,
que me encierren en un centro
donde traten la locura.
Rimbaud
ni de la luna cercana,
ni de nieblas cercenadas,
ni de las tibias mañanas
en que apagaba luceros.
Mi amor estaba intacto;
mi deseo estaba entero.
Yo sentía su mirada
clavarse como el acero
en mi carne desgarrada.
La quise, tan enamorada...
La admiré de cuerpo entero.
No digáis que, en este verso,
no llego a ser tan sincero,
en mi sentir tan disperso.
Solo alguien sabe de esto:
que tengo mis afanes puestos
en una tierna amistad.
lo que digan, ¡qué más da!
serán, solo, simples palabras.
Pasadas a signos escritos,
un conjunto de patrañas
que no pueden reflejar,
y mucho menos explicar,
lo que roe mis entrañas.
La he querido desde siempre
y es mi compañera amable.
Alguien que es tan adorable
que me hace gozar la mañana
con un poco que me hable.
No sé lo que será de todo esto;
No puedo dejar de sentirlo.
de verdad, que estoy incierto
de que consigamos vivirlo
antes de que yo haya muerto.
Pero, demos al destino un dado
que hayan tocados los dedos
del azar, de un ignoto juego
para que arriesgue en el enredo
como se echa la leña al fuego.
Quizá me salga ese seis
que gane mi pobre partida
y el premio, sí lo sabéis
será conseguir tener
a esa persona querida.
La anhelo y la deseo
en mis brazos amorosos
cada noche, me desvelo,
y la paso en un anhelo,
suspirando su presencia.
No pretendo causar daño,
pero tengo la conciencia
de que lo hago muy mal,
y me puede mi ser animal
a quien come la impaciencia.
Pero quiero tenerla conmigo,
recuperar lo perdido
besarla, hacerla mía;
decirle que la he querido
como siempre la quería.
Ella es el argumento final,
el motivo de mi empeño,
y de toda mi inspiración.
Es la persona que quiero
que me acompañe en mi sueño.
Yo no quiero ser su dueño
Y aquí mismo lo declaro
con letras tan maquinales
que me da vergüenza leerlas
por ser tan impersonales.
Aunque sea tu compañero
Si quieres grito:¡Te quiero!
lo suscribo y lo confirmo
que se entere el mundo entero
si lo pides, suscribo y firmo.
Esta es noche de donaires
aunque aventar los aires
resulta un gesto extraño,
me despojo del sombrero
y lo arrojo a la tierra oscura.
Y si vos no me queréis,
en vez de hacerme cura
- como podréis bien suponer -,
que me encierren en un centro
donde traten la locura.
Rimbaud

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