GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

4.2.07

IMPROVISACION IMPROVISADA ( Rimbaud - Enero - 2007)

No hablaré del cielo,
ni de la luna cercana,
ni de nieblas cercenadas,
ni de las tibias mañanas
en que apagaba luceros.

Mi amor estaba intacto;
mi deseo estaba entero.
Yo sentía su mirada
clavarse como el acero
en mi carne desgarrada.

La quise, tan enamorada...
La admiré de cuerpo entero.
No digáis que, en este verso,
no llego a ser tan sincero,
en mi sentir tan disperso.

Solo alguien sabe de esto:
que tengo mis afanes puestos
en una tierna amistad.
lo que digan, ¡qué más da!
serán, solo, simples palabras.

Pasadas a signos escritos,
un conjunto de patrañas
que no pueden reflejar,
y mucho menos explicar,
lo que roe mis entrañas.

La he querido desde siempre
y es mi compañera amable.
Alguien que es tan adorable
que me hace gozar la mañana
con un poco que me hable.

No sé lo que será de todo esto;
No puedo dejar de sentirlo.
de verdad, que estoy incierto
de que consigamos vivirlo
antes de que yo haya muerto.

Pero, demos al destino un dado
que hayan tocados los dedos
del azar, de un ignoto juego
para que arriesgue en el enredo
como se echa la leña al fuego.

Quizá me salga ese seis
que gane mi pobre partida
y el premio, sí lo sabéis
será conseguir tener
a esa persona querida.

La anhelo y la deseo
en mis brazos amorosos
cada noche, me desvelo,
y la paso en un anhelo,
suspirando su presencia.

No pretendo causar daño,
pero tengo la conciencia
de que lo hago muy mal,
y me puede mi ser animal
a quien come la impaciencia.

Pero quiero tenerla conmigo,
recuperar lo perdido
besarla, hacerla mía;
decirle que la he querido
como siempre la quería.

Ella es el argumento final,
el motivo de mi empeño,
y de toda mi inspiración.
Es la persona que quiero
que me acompañe en mi sueño.

Yo no quiero ser su dueño
Y aquí mismo lo declaro
con letras tan maquinales
que me da vergüenza leerlas
por ser tan impersonales.

Aunque sea tu compañero
Si quieres grito:¡Te quiero!
lo suscribo y lo confirmo
que se entere el mundo entero
si lo pides, suscribo y firmo.

Esta es noche de donaires
aunque aventar los aires
resulta un gesto extraño,
me despojo del sombrero
y lo arrojo a la tierra oscura.

Y si vos no me queréis,
en vez de hacerme cura
- como podréis bien suponer -,
que me encierren en un centro
donde traten la locura.

Rimbaud

EL BUZON ( Rimbaud - Febrero - 2007)

Quedamos, por primera vez, en una esquina,
junto a un buzón de correos, de hierro fundido.
Yo la esperaba, con el cuerpo frío y aterido
y a que pasaran los últimos hielos del invierno.

Ella era un recién descubierto corazón tierno
que llegaba sin saber lo que era un primer beso
La cité allí, con intención, tal vez por eso,
para estrenar la sonrisa de su boca tan ceñida,
con tensos labios reteniendo el curioso deseo.

Después, como siempre, dimos un gran paseo
antes de comprarnos la entrada para un cine.
El discreto retiro oscuro de una fila preferente
dio el primer calor al rumor de nuestra vida.

Y, como si habláramos con un dialogo silente
le di un beso, mojando la piel de su tibia frente
mientras su mano se acogía la mía, agitada
por el temblor de aquel lugar inclemente
donde los demás se besaban sin medida

Mas tarde, me confesó, estar arrepentida
consigo misma por haberme consentido
que mi boca hubiera abierto un pasadizo
entre sus labios, tan cerrados y prudentes.

Aquel fue el primer beso de mi vida
abrazado a una naturaleza ardiente.
Y hoy, cuando la beso, ya dormida
aún recuerdo aquella presencia inocente
que, a mi lado, lloraba estremecida.



Rimbaud