Pues pienso que la sugestion,
de publicar esto, dará emoción
y surgirán muchas cuestiones,
o, quizás, algunas suspicacias,...
aunque tendrían su gracia...
A hacer las cosas diferentes,
somos cada cual tendentes.
Como lo es para los reyes
el acto de dictar las leyes
que acatan nobles y esclavos.
Por tanto, si somos aves,
volando tan libremente
como águilas en el cielo,
miremos como, en el suelo,
corretean tímidas liebres.
Hay quienes se tiran al ruedo
a embrollar con los erales;
y otros que aplauden, bizarros,
protegidos por los carros,
rehuyendo riesgos y males.
A mi gustan los valientes:
los que disfrutan, rientes,
de los riesgos del astado.
No otros que, de tirarse,
solo se tiran un pedo.
Envueltos en la triste capa
de una soberbia infinita,
nada hay que escape
a su corrosiva acidez;
y lo que tragan, vomitan.
Nadan, digo, como un pez
entre aguas mal agitadas,
de insoportable fetidez,
dejando flotar su corcho
de genialidad frustrada
No quiero guardia secreta
que vigile en los recodos
disparando malos modos
como balas de metralleta
que asesinen al poeta.
¡Basta! Que mi genio entra.
- ya estoy en punto de retorno
y no guardo buenas maneras-.
A quien corresponda, informo
que quien busca, me encuentra.
Y asi lo voy a decir, y lo explico,
que si bueno es comentar,
tambien es lícito argumentar
y responder en libertad
porque, en derecho, replico.
Que no basta con darle a las teclas,
enjuiciando lo que hacen otros
llamados: Rimbauds, Maes, o Potros,
destilando un evidente mal estilo,
sin denotar ejercer, mejor sentido.
Rimbaud.