SINCERIDAD
He tocado el cielo de tu cuerpo
con las manos que ambicionan tu figura;
recorrido, sin detenerme, la hermosura
de las formas que se ciñen a tu piel.
He arrugado mis poemas de papel,
y arrojado muchos escritos a la basura,
ya que no conseguía hallar la ternura
necesaria para reflejarte en él.
Cuando hablaba de tu alma desnuda,
decía palabras vulgares, sin cadencia,
muy próximas a una clara y sutil indecencia,
y pensaba en una distinta figura.
Hoy, trato de poner en juicio mi mente,
y reflexiono si, en mis poemas, miento,
o pienso que finjo al decir lo que no siento,
en vez de lo que deseo, realmente.
Qué podría deciros a vosotros, amigos.
De verdad, que lo he pensado, en confianza.
Cuando se está ya en los cueros vivos,
no hay lugar para adivinanzas.
Quisiera plantearlo como un reto.
A más de ser sincero, aún queda un recurso:
- y eso es lo que en definitiva os prometo -:
tratar de desnudarme el esqueleto.
Rimbaud