LIBRE COMO EL VIENTO ( Te_observo – 28.11.06)
Escurre la madrugada toda, y amanece.
Las alondras cantan y traen comida a sus crías.
La claridad descubre los milagros de la vida
y, así, se muestran las flores, y el rocío.
Vienen cantando unos niños,
mientras el sol se despunta hacia el cenit;
y los pequeños dicen:
Querido poeta; ¿qué haces tan solo en la sierra?;
cuenta con nosotros para relatar tus penas.
"¡Libre como el viento,
silueta de mar sereno!"
Suenan unas campanas, disipando la niebla.
Dobla una hoja, el poeta,
y escribe allí un verso, que dice:
"Vengo de una larga noche de entuertos,
terribles tormentas y espinas al hueso.
Soy sobreviviente de febril soldado,
trayendo sangre con azucena."
Los niños asombrados miran y responden:
Moja tus manos en agua,
y deja el sabor de la amargura añeja.
Sigue el arroyo claro del día,
busca la fuente serena.
El poeta conmovido les dice, con cierta tristeza:
Busco a mi amiga, la musa;
aquella de muda presencia;
agua tranquila y fiel compañera.
He de disculparle su larga ausencia,
y su lejanía de boca sedienta.
Tuve un tiempo, rodeado de magos y sortilegios,
compartiendo mi camino con hipócritas doncellas,
tratando de entender mis estrellas
y, así, comprender todas mis penas.
Los niños inquirieron con preocupación:
Dinos, por piedad;
¿Quién te enseñó
el camino de los poetas?
¿Libre como el viento,
silueta de mar sereno?
Y el poeta les dijo, con amarga sonrisa:
Me senté frente a un río un día, y lloré.
Las lágrimas cayeron, y me deje llevar por la mente
en donde se alojaron misteriosas presencias
y, sin advertir mi sorpresa,
comenzaron a contar todas sus historias;
que luego fueron las mías;
que luego fueron de todos.
¡¡Oohh!!... ¿Y desde esa lejanía agraviada,
desde ese mar,... y quimérica tierra,
qué ha guardado tu alma silente?
¿Y qué te ha dejado todo ese tiempo,...
libre como el viento?
Sí - dijo el poeta-;
pero mi alma sigue siendo inmadura viajera.
Entre historias y leyendas,
llenas de lirios y abejas,
senderos vacíos y mares revueltos,
comprendí que no debo cambiar al mundo
ni debo cambiar a la gente;
sólo tratar de comprenderlos.
Llorar por todas las almas vacías y ciegas
y aliviar las heridas del viento.
Cantarles a los niños solitarios,
que no duermen en la noche inquieta.
Los niños gritaron a coro:
Has relatado tus historias
y has liberado tus penas.
Sigue poeta siendo:
¡Libre como el viento, y como
silueta de mar sereno!...
Te_observo
Las alondras cantan y traen comida a sus crías.
La claridad descubre los milagros de la vida
y, así, se muestran las flores, y el rocío.
Vienen cantando unos niños,
mientras el sol se despunta hacia el cenit;
y los pequeños dicen:
Querido poeta; ¿qué haces tan solo en la sierra?;
cuenta con nosotros para relatar tus penas.
"¡Libre como el viento,
silueta de mar sereno!"
Suenan unas campanas, disipando la niebla.
Dobla una hoja, el poeta,
y escribe allí un verso, que dice:
"Vengo de una larga noche de entuertos,
terribles tormentas y espinas al hueso.
Soy sobreviviente de febril soldado,
trayendo sangre con azucena."
Los niños asombrados miran y responden:
Moja tus manos en agua,
y deja el sabor de la amargura añeja.
Sigue el arroyo claro del día,
busca la fuente serena.
El poeta conmovido les dice, con cierta tristeza:
Busco a mi amiga, la musa;
aquella de muda presencia;
agua tranquila y fiel compañera.
He de disculparle su larga ausencia,
y su lejanía de boca sedienta.
Tuve un tiempo, rodeado de magos y sortilegios,
compartiendo mi camino con hipócritas doncellas,
tratando de entender mis estrellas
y, así, comprender todas mis penas.
Los niños inquirieron con preocupación:
Dinos, por piedad;
¿Quién te enseñó
el camino de los poetas?
¿Libre como el viento,
silueta de mar sereno?
Y el poeta les dijo, con amarga sonrisa:
Me senté frente a un río un día, y lloré.
Las lágrimas cayeron, y me deje llevar por la mente
en donde se alojaron misteriosas presencias
y, sin advertir mi sorpresa,
comenzaron a contar todas sus historias;
que luego fueron las mías;
que luego fueron de todos.
¡¡Oohh!!... ¿Y desde esa lejanía agraviada,
desde ese mar,... y quimérica tierra,
qué ha guardado tu alma silente?
¿Y qué te ha dejado todo ese tiempo,...
libre como el viento?
Sí - dijo el poeta-;
pero mi alma sigue siendo inmadura viajera.
Entre historias y leyendas,
llenas de lirios y abejas,
senderos vacíos y mares revueltos,
comprendí que no debo cambiar al mundo
ni debo cambiar a la gente;
sólo tratar de comprenderlos.
Llorar por todas las almas vacías y ciegas
y aliviar las heridas del viento.
Cantarles a los niños solitarios,
que no duermen en la noche inquieta.
Los niños gritaron a coro:
Has relatado tus historias
y has liberado tus penas.
Sigue poeta siendo:
¡Libre como el viento, y como
silueta de mar sereno!...
Te_observo

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