ENSOÑACION ( Te_observo - 16.12.06)
Mi dulce señora.
Para soñar despierto es preciso un gran poder y un fuerte trabajo de voluntad y el resultado es: una gran fatiga. El auténtico sueño, ese paseo de nuestro pensamiento a través de encantadoras visiones es, con toda seguridad, lo más delicioso del mundo; pero es preciso que venga de forma natural, que no esté penosamente provocado, y que esté acompañado por un bienestar absoluto del cuerpo
Y cuando esto sucede, una extraña y encantadora sensación que siente en el pecho se extiende, alcanzando los miembros, que se vuelven a su vez ligeros; ligeros como si la carne y los huesos se fundieran y sólo quedara la piel. Sí, la piel necesaria para hacerme percibir la dulzura de sentirte, de estar tendido en ese bienestar que significa pensar en ti.
Un baño de descanso a mi alma, mente y cuerpo, me cubre en las fantasías de mis imaginaciones. Ni una sola laguna en la cadena de mi observación a tu imagen se escapa, teniendo siempre claro que no soy víctima de una alucinación o que estoy siendo juguete de una extraña locura, sino que con la inteligencia lúcida pero dominada por la loca inquietud que me da el sentirte.
Les permito, a mi cerebro y corazón, que permanezcan sumidos en la ensoñación y que disfruten de la procesión de imágenes que acarician mi alma y me hace dueño de lo imposible. Se abren las puertas de lo infranqueable y me abrazan, sí, me abrazan tus brazos impenetrables.
¡Qué delicias sobrehumanas me brindan estos sueños!... Me arrojan en las más locas embriagueces y fogosos espasmos. Me llenan de ternura infinita, acariciante, queriendo colmar tu corazón, amada mía, a ti, que me tienes desfallecido y cálido en esa ilusión, adorable y brutal, que parece una realidad.
Te llego hacer tan mía, tan mía, que la tibia dulzura de tu piel queda en mis dedos; el olor de tu piel queda en mi cerebro; el sabor de tus besos queda en mis labios; el sonido de tu voz queda en mis oídos; el círculo de tu abrazo alrededor de mi espalda y, el encanto ardiente de tu ternura, en toda mi persona, mucho tiempo después de mi exquisito y decepcionante despertar
Sé que te amo con todo mi ser y que me agrada estar a su lado, así sea en mis sueños, dormido o despierto , que tu mirada es para mí una dulzura y que el timbre de tu voz me acaricia el corazón.
La nube que se llama: el amor, ha envuelto mi ser entero.He pensado en ti durante varios años. La ausencia vela siempre el recuerdo. De día, de noche, presentando al alma los rasgos de la cara, la sonrisa y el timbre de la voz; cuando se ha vivido obsesionado, poseído por la forma ausente y siempre visible .
Y cuando esto sucede, una extraña y encantadora sensación que siente en el pecho se extiende, alcanzando los miembros, que se vuelven a su vez ligeros; ligeros como si la carne y los huesos se fundieran y sólo quedara la piel. Sí, la piel necesaria para hacerme percibir la dulzura de sentirte, de estar tendido en ese bienestar que significa pensar en ti.
Un baño de descanso a mi alma, mente y cuerpo, me cubre en las fantasías de mis imaginaciones. Ni una sola laguna en la cadena de mi observación a tu imagen se escapa, teniendo siempre claro que no soy víctima de una alucinación o que estoy siendo juguete de una extraña locura, sino que con la inteligencia lúcida pero dominada por la loca inquietud que me da el sentirte.
Les permito, a mi cerebro y corazón, que permanezcan sumidos en la ensoñación y que disfruten de la procesión de imágenes que acarician mi alma y me hace dueño de lo imposible. Se abren las puertas de lo infranqueable y me abrazan, sí, me abrazan tus brazos impenetrables.
¡Qué delicias sobrehumanas me brindan estos sueños!... Me arrojan en las más locas embriagueces y fogosos espasmos. Me llenan de ternura infinita, acariciante, queriendo colmar tu corazón, amada mía, a ti, que me tienes desfallecido y cálido en esa ilusión, adorable y brutal, que parece una realidad.
Te llego hacer tan mía, tan mía, que la tibia dulzura de tu piel queda en mis dedos; el olor de tu piel queda en mi cerebro; el sabor de tus besos queda en mis labios; el sonido de tu voz queda en mis oídos; el círculo de tu abrazo alrededor de mi espalda y, el encanto ardiente de tu ternura, en toda mi persona, mucho tiempo después de mi exquisito y decepcionante despertar
Sé que te amo con todo mi ser y que me agrada estar a su lado, así sea en mis sueños, dormido o despierto , que tu mirada es para mí una dulzura y que el timbre de tu voz me acaricia el corazón.
La nube que se llama: el amor, ha envuelto mi ser entero.He pensado en ti durante varios años. La ausencia vela siempre el recuerdo. De día, de noche, presentando al alma los rasgos de la cara, la sonrisa y el timbre de la voz; cuando se ha vivido obsesionado, poseído por la forma ausente y siempre visible .
Te_ Observo

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