HOMBRE LOBO (Te _ Observo - 16.12.06)
Cuando en los campos del cielo
florece la luna llena
y se derrama en fulgores
de turbadora influencia.
Un mundo insondable y raro,
un mar de obscuras mareas,
un turbión denso de anhelos,
dentro de mí se despierta.
Deseos extraños, vagos;
aletear de alas inquietas,
tormento de ansia ignorada,
comezón de herida vieja.
Hambre de algo que no sacia,
sed que en nada se refresca,
fuego negro que calcina,
hervor sordo de la médula.
Grito estéril de la carne
que en el alma se proyecta;
rebelión ciega del alma
que la carne no atraviesa.
Palpitar de pesadillas,
jadear de asfixia en tinieblas,
despertar de larva oscura,
que en su cárcel forcejea.
Rugido de los sentidos
-fieros tigres que se encelan-,
manada hambrienta de lobos
que aúlla y muerde en la conciencia.
Todo eso y más me domina,
todo eso y más me atormenta
cuando me embriago de luna
en noches de luna llena.
En noches así de claras,
en noches así de bellas,
no me busques a tu lado
no me amarres a la tierra.
Déjame trepar al cielo
por una escala sin vuelta,
para poder comulgar
con hostias de luna llena.
Para mirarme en la luna,
por una vez, sin careta;
para fundirme en la luna,
crisol de plata perfecta.
Déjame huir en mi busca,
deja que yo arda y me encienda;
aunque en mitad del camino
me disgregue en chispas negras.
Es inútil que me llames,
ni aún el eco te contesta.
En noches como esta noche
soy pregunta sin respuestas.
Como el acero, el imán;
como a la pared, la hiedra.
Así me llama la luna
en noches de luna llena.
En menguante y en creciente
haz de mí lo que tú quieras.
No me ates a ti esta noche.
Se, por hoy, cárcel sin puertas.
Ábreme sendas de luna,
pero no pises mis huellas;
te infiltrarían mis garras
el virus de mi demencia.
Que esta noche de embrujos
algo en mí, muerde las rejas.
Y ruge ante el infinito,
y se revuelca en la tierra.
Manchado de angustia y barro,
cubierto de sangre y cerdas.
Chorreante de negras fauces
con espuma de impotencia.
Convaleciente de luna;
ebrio de noche y quimera;
despojo de la alborada;
tentativa que se quiebra.
Jinete en potro frustrado
que en la meta se doblega.
Con el clarín de los gallos
mañana estaré de vuelta.
Mañana me oirás temprano
llegar, vencido a tu puerta;
con mi linterna de aurora
en busca de mi apariencia.
Roto en veintiocho pedazos
mi espejo de luna llena;
mañana, seré de nuevo
copia fiel de mi careta.
¡Mañana seré el de siempre!
Con mi bagaje de ausencia,
con el fardo de mis sueños,
con mi amargura risueña.
Con mi cansancio de siglos
hormigueándome en la venas...
¡Amada!... No te acuerdes de que existo
Cuando esté la luna llena...
Te _ Observo

2 Comments:
....no he mirado al cielo en busca de luna llena, ni quiero hacerlo... en todo caso,como no soy su amada, puedo decirle sin miedo. que su poema tiene ritmo, cadencia, belleza...me gusta...clos
Ese poema se llama Espejos de Luna Llena, podrías poner que su autor es Andrés Rivanera.
Saludos
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