ERES MI VIDA ( Ingenua - 29.10.06)
Me gusta sentir tus besos,
me gustan tus caricias;
eres el aire fresco que acaricia mis pechos, ...
y tus manos, debajo de mi blusa, son delicias.
Tus ojos me van desnudando, al mirarme.
Como penetrándome lentamente,
me derrite tu boca al besarme,
y floto en el aire, suavemente.
Eres el hombre, que conozco, más tierno,
más dulce, amable y cariñoso,
por eso quiero vivir siempre en tu reino
y disfrutar del rey mas mimoso.
Recorremos el jardín de los sueños descalzos,
alegres, felices y con mucho amor,
hasta encontrar el lugar escondido de los besos,
donde está escrito: “Te quiero mi amor”.
Una sensación maravillosa nos invade,
que con palabras es difícil de expresar.
Nos sentimos solos en este mundo mágico y verde,
para seducirnos con pasión, desenfreno y, así, amar.
Pasan los minutos, las horas,... Es nuestro destino.
Tumbados en un lecho de amapolas,
acariciamos los cuerpos en el nuevo camino;
igual que el mar ataca a la tierra con sus olas.
Poco a poco los cuerpos ya se rozan,
escapándose algún que otro gemido.
Es muy intenso el placer que demuestran,
palpándose el gran amor tan prendido.
Los cuerpos se entrelazan,
llegando a parecer uno solo,
a pesar de las mil posiciones que adoptan,
para profundizarse en lo mas hondo.
Es impresionante sentir esos lazos invisibles,
que rodean a cada uno.
Son cosas de los amores nobles,
que hacen en vez de dos, ser uno.
De repente los cuerpos se rozan más y más;
los besos ardientes no se dejan escapar,
se excitan y jadean mucho más,
y cada uno, en el otro, sin parar de entrar.
Hasta que los gemidos dan paso,
a un volcán en erupción,
Es impresionante el compás,
de cuerpos y almas, enamorados, en acción.
Siguen uno al lado del otro abrazados,
con caras alegres y satisfechas;
los brazos entrelazados,
y diciéndose frases bien hechas.
Esta es la historia de un amor auténtico,
que tiene como dogma unos pilares,
gracias a ellos, sienten una felicidad máxima,
que se resumen en un : “TE AMO”.
Ingenua
me gustan tus caricias;
eres el aire fresco que acaricia mis pechos, ...
y tus manos, debajo de mi blusa, son delicias.
Tus ojos me van desnudando, al mirarme.
Como penetrándome lentamente,
me derrite tu boca al besarme,
y floto en el aire, suavemente.
Eres el hombre, que conozco, más tierno,
más dulce, amable y cariñoso,
por eso quiero vivir siempre en tu reino
y disfrutar del rey mas mimoso.
Recorremos el jardín de los sueños descalzos,
alegres, felices y con mucho amor,
hasta encontrar el lugar escondido de los besos,
donde está escrito: “Te quiero mi amor”.
Una sensación maravillosa nos invade,
que con palabras es difícil de expresar.
Nos sentimos solos en este mundo mágico y verde,
para seducirnos con pasión, desenfreno y, así, amar.
Pasan los minutos, las horas,... Es nuestro destino.
Tumbados en un lecho de amapolas,
acariciamos los cuerpos en el nuevo camino;
igual que el mar ataca a la tierra con sus olas.
Poco a poco los cuerpos ya se rozan,
escapándose algún que otro gemido.
Es muy intenso el placer que demuestran,
palpándose el gran amor tan prendido.
Los cuerpos se entrelazan,
llegando a parecer uno solo,
a pesar de las mil posiciones que adoptan,
para profundizarse en lo mas hondo.
Es impresionante sentir esos lazos invisibles,
que rodean a cada uno.
Son cosas de los amores nobles,
que hacen en vez de dos, ser uno.
De repente los cuerpos se rozan más y más;
los besos ardientes no se dejan escapar,
se excitan y jadean mucho más,
y cada uno, en el otro, sin parar de entrar.
Hasta que los gemidos dan paso,
a un volcán en erupción,
Es impresionante el compás,
de cuerpos y almas, enamorados, en acción.
Siguen uno al lado del otro abrazados,
con caras alegres y satisfechas;
los brazos entrelazados,
y diciéndose frases bien hechas.
Esta es la historia de un amor auténtico,
que tiene como dogma unos pilares,
gracias a ellos, sienten una felicidad máxima,
que se resumen en un : “TE AMO”.
Ingenua

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