DOCE VERSOS (Rimbaud - 29.10.06)
Me piden por el teléfono, solo doce versos.
Uno, para saludarte, lo convertiré en beso;
otro, lo transformaré en caricias, para amarte;
otro, será un recuerdo de los momentos aparte;
otro - quedan pocos -, en expresión de un loco;
y otro, quisiera a solas recitártelo, al buscarte
en los confines de montes y suaves playas,
para contemplar cómo tu cuerpo se desmaya
de pasión frente al mío, pujante y encendido.
Porque, desde que te conocí, sé qué he sentido
azogue de mil hogueras, y rumores sugeridos
por la llamada de tu prometida y lejana espera,
a la que podré acudir, siempre que quieras.
Son las doce, y a las doce, por coincidencias,
no me castiguéis, por favor, con penitencias.
Rimbaud
Uno, para saludarte, lo convertiré en beso;
otro, lo transformaré en caricias, para amarte;
otro, será un recuerdo de los momentos aparte;
otro - quedan pocos -, en expresión de un loco;
y otro, quisiera a solas recitártelo, al buscarte
en los confines de montes y suaves playas,
para contemplar cómo tu cuerpo se desmaya
de pasión frente al mío, pujante y encendido.
Porque, desde que te conocí, sé qué he sentido
azogue de mil hogueras, y rumores sugeridos
por la llamada de tu prometida y lejana espera,
a la que podré acudir, siempre que quieras.
Son las doce, y a las doce, por coincidencias,
no me castiguéis, por favor, con penitencias.
Rimbaud

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