GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

28.10.06

PARA MI HIJO ( Mae - 20.09.06)



Cuantas veces he soñado con sentir tú abrazo... ¡Cómo me gustaría sentir el amor que me tienes, y que me demostraras tú cariño!...

¡Ay!

Hijo... Cómo te puedo explicar el amor que siento por tí. Si, supieras lo mucho que hemos sufrido cuando, a las horas de nacer, te morías. ¡Cuantos desvelos llegué a tener, con qué dedicación te tenía que cuidar siempre! Teníamos que estar pendientes de ti, tú abuela y yo. Cuando, rendida, me acostaba, mi sueño era fuerte y siempre sentía miedo de no escucharte. Tenía que darte tú biberón.

Efectivamente, muchas veces no te escuchaba; pero tú padre sí te sentía... Me despertaba dándome puñetazos en los brazos. Yo no me enteraba de eso...
Si que me dolían los brazos, sin saber por qué era; hasta que un día tu abuela vio y observó. Fue una y otra vez cuando no te sentía, y me despertaba así. Es por esto que ella, antes de que tú te movieras, ya preparaba el biberón y me despertaba.

¡Ay!

Hijo tú eras para mí como el sol que sale cada día y nos calienta... No sabes cuantos besos y caricias te quería dar entonces, pero los médicos nos decían que tuviéramos mucho cuidado, para que no te volviera a repetir. Pero no te faltaron ni besos, ni abrazos, ni caricias.

No podíamos jugar contigo, pero tenías todo nuestro amor con caricias, en silencio.

Cuantas lágrimas he derramado por ti; cuantos desvelos pasé hasta verte criado; cuantos sustos me has dado y accidentes has tenido... Y he estado siempre a tu lado, hasta que te has hecho un hombre.

Y, después de pasar todo esto - y no es un reproche, - tú no tienes la culpa de nada -; y ahora tener que ver cómo ha ido sembrando día a día tanto odio y rencor hacia mí; y que ni un vaso de agua me quieras dar...

Cómo me gustaría que pronto me demostraras lo que sientes por mí; como este día me ha demostrado tu hermano, cuando me ha dado abrazos y besos. ¡Qué gran emoción he sentido! Y yo os pueda dar todo el amor que tengo escondido dentro de mi corazón para vosotros dos; así me podré sentir la mujer más feliz de la tierra...

Podré demostraros todo mi amor retenido, que es para vosotros dos, que sois sangre de mi sangre, y lo más querido que una mujer puede tener, que es el amor de sus hijos y el único motivo que tengo para seguir luchando en esta vida.

Quiero que no sea tarde cuando me lo quiera dar, y así que pueda sentir el mismo amor que siento por él; y mi corazón pueda gritar a los cuatro vientos el gran amor de mis hijos. Con eso me siento completa.

Y te doy gracias, Dios mío, por haber podido darles todo mi amor y cariño a mis dos hijos. Solo necesitaba que ellos se dieran cuenta...

Ahora que ya son dos hombres hechos y derechos, ¿para qué pedir más?...



20-9-06 m.a.