GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

22.11.06

LLUVIA DE OTOÑO (Rimbaud - 22.11.06)


Hoy ha llovido, sobre este pequeño mundo que nos encierra en una burbuja de coincidencias. Ha sido una tormenta fuerte, de gruesos goterones constantes, salpicando de humedad las perneras en nuestros apresurados pasos, e invitando a la excusa:

--“¡Lamento llegar tarde,... vengo empapado!”

O a la disculpa, cuando formas un charco sobre la moqueta de una oficina:

--“¡Uf! Siento estar tan mojado.”

Justifica el apretujarse en un portal, porque: “donde caben dos, caben cuatro” Y eso, si no fuera tan irritante la proximidad de personas a las cuales, normalmente, ni miraríamos a la cara...

--“Parece que para...” ¿no?

--“Pues no creo...”,

--“Habrá que arriesgarse” Yo me voy... ¡Estoy harto!

--“Y yo... me la juego!"

(¿También está harto?)

--“¡Por favor... señora, no se vaya! -que es la única soportable... de estos soportales.” – suplico yo, mentalmente.

Pensaba en como se sienten los perros en un día de perros. No he visto a ningún gato, de los que del agua escaldada huyen, y del agua fría... también.

Creo que los seres humanos corremos por la vida, justificando nuestras carreras y nuestras carrerillas; escondiendo nuestra ineptitud y, algunas veces, nuestra invencible pereza, teniendo “muchirrísima prisa”; como insistía el conejo del cuento en: “Alicia la del País de las Maravillas”.

Vamos a toda mecha, desde cualquier sitio a otros lugares inimaginables, mirando frecuentemente al imparable reloj, tratando de resolver miles de asuntos que, según nos parece, van a arreglar el mundo.
Y esas sonrisas tan fingidamente educadas:

--“¡Hola! , ¿Qué tal? – mohín ensayado, para gustar – ¿Cómo estas?”

--“¡Muack! y... ¡Muack!” - besos de mejilla ladeada y morrito torcido al bies.

Y la explicación vital, sublime, sobre el estado de la mutua familia; y la felicidad de que disfrutamos, imposible de mejorar, afirmada con una constante sonrisa de caramelo...
Mientras, vamos empujando el carrito del “súper” -que, hoy, afortunadamente, va hasta los topes.

--(... Para que vean que se gasta uno la pasta...)

Y la espera en la Caja... Y los puntos de la Travel:

--“¿Tiene Travel?”

--¡Qué tonta!...” (– como que no estuviera acostumbrado a llevarme hasta los anuncios de las ofertas de patatas -). Esos puntos azules, con los que nunca llegas a comprar nada...

Y la escapada con la compañera a la cafetería – antes llamada taberna -, para el bocadito de media mañana...

--“Chico... No sé que tomar... ¡Estoy tan harta!... Es que nos pasamos la vida comiendo...”

--“(Eso sí,... comiendo, sí. ¡Ya se te nota! ... Que no te vistes ya ni con las cortinas...) ”

En todo eso, hemos consumido lo que nos quedaba para la semana.

Y así, vamos pasando por la jungla de circunstancias, donde se mezclan la actividad y la más penosa vagancia.

Hoy ha llovido fuerte, sobre los pensamientos inertes de la gente que, abobada, miraba al cielo, para ver si paraba,... y para no mirar a los ojos de los otros que, en el mismo portal, se resguardaban.

Rimbaud