GRUPOEMA

En la tradición marinera, los eventos de una jornada de navegación se reflejan en un bien llamado: "Libro de Bitácora". Los que navegamos por variados mares, en pos de la misteriosa y esquiva belleza, queremos recoger aquí los frutos de nuestras sinceras improvisaciones y empeñados ensayos creativos, para compartirlos libremente con aquellos que sientan un afín impulso de comunicación. A este recoleto mesón, de insomnes veladas y libre intimidad, sed convidados y bienvenidos.

Nombre: GERARDO FONTANES
Ubicación: Bilbao, Bizkaia, Spain

Mi blog pretende recoger, reunidad, las obras de pintura, cuyas imagenes he conservado, de una u otra forma, de exposiciones, y almacen de taller.

21.11.06

LA PALOMA (TURNO DE NOCHE) (Rimbaud 21.11.06)

Son las nueve y, preocupada,
das un vistazo a la balconada.
Afuera está lloviendo, hace frío.
Y aún debes hacer dormir al crío.

La cena está lista y servida.
Sin tiempo para el culto a la comida.
¿Venís a cenar?... Pero, ¿qué pasa?
¡Así no podré salir nunca de casa!

Difícil de conjugar urgencia y juego,
si no puedes dejarlos para luego.
O cambiar por mal genio ese cariño,
si el inocente culpable es ese niño.

Así que, tragándote las prisas
enjugas, paciente, llanto y risas,
y aguardas dé el último bocado,
el hombre que tienes a tu lado.

¡Oye cariño! ... ¿Tú sabes,...
dónde están las putas llaves?
Y de postre, membrillo y queso
con el sabor de un último beso.

Al final, viene el correr;
terminando de recoger...
Y una mirada al espejo.
Esto llevo,... y esto dejo.

Escaleras y ascensor...
siempre ocupado, ¡Señor!...
(Son las vecinas del cuarto)
¡Venga, que me da el infarto!

Y la calle, y la noche...
¿Porqué no tendré yo un coche?
Esquivas personas, angustiada,
para llegar a tiempo a la parada.

Ya, después, en el bus, repleto,
tu cuerpo se acomoda y, prieto,
trata de adaptarse a la vida,
tan densamente compartida.

Tienes, sin embargo suerte,
y te ceden un asiento al verte.
A través de la ventana
Luces y lluvia, se hermanan.

Sacudidas, bamboleos y frenadas.
¿Verdad que son carrozas de hadas,
esos Transportes Municipales,
que nos llevan como animales?

De pensamientos, un ciento
como nubes, como el viento
Y esta noche ¡qué pereza!
corriéndote por la cabeza.

El cuerpo sufre y se tapa
arrebujado en su capa.
Por dentro, muy coquetona,
vas vestida de paloma.

Los focos y los motores,
son eco de tus amores,
vistiendo de potentes luces,
el camino hasta Las Cruces.

Igual que tú, tantos otros,
agitados como potros,
camino de sus trabajos,
al currelo, o a sus tajos.

Es que es cuestión de niveles
las formas en que tu sueles,
con toda la santa paciencia,
decir el modo de subsistencia.

¡Qué más da, cómo lo nombres!
Allí está, lleno de hombres
de mujeres, dolor y sin razón,
el gran monstruo de hormigón.

Los fantasmas de la noche:
los accidentados de coche;
angustiados con infartos,
los asmáticos, y las de partos.

Sacudidos de miedo y dolor,
o rezando con fervor,
se derriten como cera,
en la gran sala de espera.

Ambulancias e impaciencias,
llegan a la entrada de "Urgencias".
En la frialdad de los quirófanos
remiendan vidas, sabias manos.

Dentro de las habitaciones,
las ventanas, luminarias,
son faros de intensa alerta
de la vida, vía muerta.

¿Tendrán sangre esas piedras,
los mármoles y las maderas
de estrías y vetas y lisas,
sobre las que taconeas deprisa.

Hay encuentro de colores,
Uniformes de aséptico verde.
Y alrededor, en revuelos,
cofias blancas sobre el pelo.

Son las diez en los relojes,
se cambian notas, sin voces.
Rostros de esfuerzo y vigilia
se miran como en familia.

Saludos, y solicitas: ¿Informes?
Mientras, cambias de uniforme.
Hay mucho trabajo en la tercera,
comenta, al irse, tu compañera.

Pasas revisión; hay caras nuevas,
crispadas por el rictus de la espera.
Dentro de sus vientres prominentes
Aguardan aflorar, vidas latentes.

Una sonrisa ¡Tu tranquila!...
¿Quieres un poco de tila?
¿Me falta mucho, enfermera?
No tengo ni postura, ni manera.

¿Que si me duele? Hasta el corazón.
No te apures, es la dilatación.
¡Gracias! ¿Yo voy bien, señorita?
¡Sí, hija! Lo tuyo va de prisita.

Otra voz, y otro gemido
de quien quiere abrir el nido
y echar su avecilla a volar.
Pero, aún tiene que esperar.

No sé cómo se presenta...
Tiene la tripa muy tensa.
Llamaremos al doctor,
con un sedante, irá mejor.

El despacio desfilar del tiempo.
Aquí, un suspiro, allá, lamento.
Todo saldrá bien, con calma...
¡Es que se me parte el alma!

Al final, de tantos cariños,
siempre aparecen los niños.
Luego, múltiples cuidados,
coser, cambiar y lavados.

Segunda hora: Las doce dadas,
la hora de las brujas y hadas.
¡Enfermera, que me muero!...
¡Vaya! ¡Un parto riñonero!

¡Vamos!, que no hay para tanto.
Respira... y no quiero llanto...
¡Vamos! Por favor, otro intento.
Así, así,... a ritmo mas lento.

¡Te llamen desde la nueve!
¡Ahora voy! (Creo que llueve).
¡Atiéndela tu, hazme el favor,
y llámame si no está mejor.

Gráficos de temperatura
observados con premura.
A esta: un analgésico, Ana,
a aquella, cámbiale la cama.

Compresas, cosas de magia
que sujetan la hemorragia.
¡Hum! Esta chica me preocupa.
Tendré que observarla con lupa.

¿No duermes? ¿Qué tal estás?
No puedo hacerlo, ¿te vas?
Una vueltecita, luego vengo.
Voy a ver si me sostengo.

¿Quieres ponerte de pie?
Eres valiente, ¡muy bien!
Vete al lavabo tu sola...
¡Y ponte una bata de cola!

¡Ay!, ¡No me hagáis reír,
que yo acabo de parir!...
¡Vamos! Yo te acompaño...
¡Sí! Es que estoy como un caño.

Ojos que miran y que acompañan
que dicen más, cuanto más callan.
Aunque hay palabras de evasión,
que se pronuncian sin ton ni son...

Y hay que decirlas, sin duda;
pocas mujeres son mudas.
Pero de eso, a hablar sin tino...
hay un muy largo camino.

¿Cómo combatir el sueño?
El cuerpo no tiene dueño;
y las dos de la mañana,
es una hora inhumana.

Hay que pasarla charlando
atendiendo y consolando.
¡Oye! A la diez, cuando pases...
pregúntale si echa los gases

Cada cosa por su nombre
y, aunque no guste o asombre,
por debajo de cada bata,
hay que poner una chata.

Debes de soñar despierta,
y tu alma, de masa incierta,
se mece en un duermevela
mientras tú, dormir anhelas.

Entre tantas vaguedades
se anuncian ya claridades
de un hermoso día nuevo.
¡Cuándo llegará el relevo!

Los temas de pensamientos,
añoranzas y contentos
en esas horas perdidas
se comparten a escondidas.

¿Qué son las palabras?
¿No están ordenadas
y en su justa medida?
¿Por qué no infundirles vida?

Calla una vez más, y dime:
¿No es verdad que se redime
un pecado, amando de verdad,
y sin diques en la voluntad?

Aunque nada hay que destruir,
no puede continuar este huir
de realidades tan patentes;
aunque no entiendan las gentes.

Blanca, paloma tan pura,
soñada con la cordura
de un loco bien educado,
un tanto desconcertado.

Tus alas de ángel, recoge
que ya ha pasado la noche.
Tiempo es de madrugada;
tan fatigosamente esperada.

Han calmado la ventisca y el frío,
“¿Se habrá tapado bien el crío?
No me fío. Y ese tío, calzonazos,
¿habrá salido dando portazos?”

Puedes emprender el vuelo,
pero cambia antes el suero
y pasa el parte a la salida
antes de recobrar tu vida.

Luego, en la calle, gente,
buena, mala e indecente,
luchando a brazo partido,
por encontrarle un sentido.

Es tremendo esto ¡Rayos!
que ya son muchos los años
de estar aquí, dando el callo
y trabajando sin desmayo.

Cualquier día: ¡Rebelión!
Palomas en batallón,
formadas para protestar:
¡Así no podemos trabajar!

En este daca, o en el toma,
sin hacer pública la broma,
vuelve tranquila a tu casa.
Todo en la vida, se pasa.

Y la vuelta es al revés,
como te lleven los pies.
El correo en el buzón
que se abre retozón.

La sorpresa ha llegado.
El cartero ya ha pasado
sin saber cómo ni cuando
el sobre te está esperando.

“Si a tu ventana llega una paloma,
trátala con cariño, que es mi persona”
(Una vieja canción de “cuplé”)
¡Quién me ha visto y quien me ve!

Tuyo afectísimo, sinceramente,
servidor, y esclavo paciente,
por darte una alegría, escribo
para que veas que estoy vivo.


Rimbaud